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La empresa produce el 100% de sus perlas en Manacor
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el milagro de majórica
Consolida tras la suspensión de pagos
Por Marina M. Ballestero
El director general reclama un certificado de garantía para las ‘perlas de Mallorca’
Majórica es más que perlas
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La empresa joyera de Manacor fabrica los mismos 25 millones de perlas con la mitad de personal que antes de la crisis
La frontera entre Manacor y Majorica siempre ha sido muy fina. Una empresa paternalista, un pueblo ligado a la cultura de las perlas, un producto que lleva el nombre de Mallorca en su raíz y que se valora por su origen… Esa fue una de las principales dificultades a las que se enfrentaron los antiguos dueños a la hora de enfrentarse a una reestructuración de la fábrica, que tenía un exceso de personal, material y procesos obsoletos y un exceso de costes fijos. La llegada del Grupo Saga en diciembre de 2003 fue definitiva para superar la crisis que atravesaba la empresa manacorí, en suspensión de pagos desde marzo de 2002. Su entrada en el capital de Majorica, la tercera titularidad en 5 años, significó la llegada de una propiedad industrial con amplia experiencia en el sector de la joyería, dejando atrás dos accionistas financieros que no invirtieron ni dinero ni esfuerzo en reflotar la compañía, que iba perdiendo ventas cada año. Saga se hizo entonces con el 50% de las acciones y con la gestión, que trató de enderezar tras años sin rumbo. La marca que ellos compraron estaba ‘de capa caída’ pero han conseguido levantarla, fortalecerla y ahora quieren exportarla.

Con compromiso y conocimiento del sector, Saga ha conseguido en tres años dar la vuelta al negocio y relanzar la marca abordando un exhaustivo plan de viabilidad a distintos niveles –desde productivo, hasta comercial, de imagen y de estructura-, convirtiendo la antigua deuda de 58 millones de euros en beneficios que previsiblemente alcanzarán el millón de euros en 2007. En 2003, Saga abordó el plan de viabilidad con una importante aportación inicial de capital de 6 millones de euros y terminó con la histórica deuda de la empresa gracias al convenio de acreedores alcanzado en 2004 y a la venta del solar de la fábrica de Manacor en 2005.  

Consolidación de resultados en 2006
La consolidación de estos resultados ha llegado en 2006, cuando el beneficio ha crecido un 108%, gracias a un aumento en las ventas netas del 21%, que alcanzaron los 25,7 millones de euros. Además, el EBITDA ha superado los 3 millones de euros, representando un 12% de margen y dejando un beneficio neto de 600.000 euros. La actual situación de Majorica confirma que el Grupo Saga no se equivocaba cuando apostó por la empresa y se hizo con el 100% del capital en 2005. Saga, liderado por dos franceses, es un importante grupo del sector que produce desde finales de los 70 gran parte de las líneas de relojería, joyería y bisutería para marcas tan conocidas como Calvin Klein, Armani, Oro Vivo o Fósil en sus tres fábricas de Asia.

En 2006, Majorica ha vuelto a producir los 25 millones de perlas que producía antes del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) de 2004 con la mitad de trabajadores. Los 170 trabajadores que componen la plantilla de la fábrica de Manacor -donde son producidas el 100% de sus perlas- son hoy mucho más productivos gracias al esfuerzo de formación de Saga y a la renovación de los circuitos y los procesos industriales. A cambio, los trabajadores de Manacor han aportado el know how de la casa y su compromiso con este nuevo propietario, tras años de desconcierto.

Las relaciones de Majorica con el Govern
Tal y como se acordó en el protocolo firmado a cinco bandas en 2004 –Govern, sindicatos y Saga-, la totalidad de la producción de perlas se hace en Manacor, y sólo para la producción de un porcentaje de joyas se recurre a las fábricas del grupo Saga en Asia, en función de la demanda. Aunque algunos insisten en ver nubarrones en el cumplimiento del protocolo, Puig afirma que no existen. “El protocolo, que es hasta 2009, es tan ambiguo, que siempre deja espacios para la interpretación. Pero por parte de Saga existe la voluntad de seguir creciendo y de convertir esta fábrica en tan competitiva como el resto de sus fábricas a nivel internacional”, explica. “Agradecemos que el Govern nos ayudara con el ERE, aportando 1,7 millones de euros, y nosotros estamos cumpliendo nuestra parte con una serie de inversiones importantes”, detalla.

Es innegable que la aportación del grupo al PIB industrial balear es y será importante. Carlos Puig desconoce qué porcentaje de este PIB es achacable a la producción de Majorica, pero reclama la creación de un certificado de garantía o similar de las perlas fabricadas en Mallorca en reconocimiento al esfuerzo de quienes fabrican toda su producción en la isla. “El éxito de la empresa está ligado al éxito de la perla de Mallorca y por eso fabricamos el 100% de nuestras perlas en la isla”, afirma Puig. “Pero es igual de cierto que fabricar en Mallorca supone dejar de ganar una cantidad de dinero importante al año”. Aún así, insiste en que no hay peligro de ‘huída’, la producción de perlas de Majorica se queda en Manacor.

Tanto el director general, como el director financiero, Pablo Rivas, reconocen que los años de reestructuración han sido una auténtica “travesía del desierto”, pero se muestran satisfechos e ilusionados con el futuro de Majorica en la actualidad, una compañía rentable y con producto e imagen renovados. “Para reestructurar una empresa no existen recetas, sólo planes ad hoc. Para Majorica ha sido fundamental la experiencia en el sector del grupo Saga”, reconoce Puig. Ahora el objetivo es penetrar el mercado tanto nacional como internacional. Para paliar el descenso de las ventas se ha reforzado la red comercial, que vive una proyección inversa a la reducción de la plantilla industrial con la entrada de unos 30 comerciales en los últimos dos años.

Una estrategia comercial renovada
En efecto, con la empresa saneada, el reto consiste en relanzar la marca en la que algunos clientes habían perdido su confianza. Majorica sale al mercado recortando referencias, pero combinando joyas nuevas y perlas clásicas. El equipo de creadores está aprovechando el revival de la perla y propone colecciones siguiendo las tendencias actuales. Majorica se quiere posicionar en el mercado como bisutería de alta gama o joyería a un precio accesible. Los nuevos productos han sido muy bien acogidos por el público y conforman ya el 45% de las ventas, aunque todavía no han conseguido destronar al clásico collar de perlas.

La nueva estructura productiva permite acortar el plazo de entrega y reponer producto en las tiendas con mayor asiduidad. El nuevo equipo comercial y la imagen renovada y moderna, que recupera el rojo de los primeros años, se proponen continuar la expansión comercial, y conseguir superar los 30 millones de euros de ventas en 2007. El equipo comercial ha hecho también un importante esfuerzo por ampliar la cartera de clientes, que al comprobar la buena marcha de la compañía y la calidad del producto vuelven a depositar su confianza en Majorica.

En 2006, el fabricante se ha estrenado además en el negocio de la venta al por menor con dos tiendas en Madrid y Barcelona. “El retail es una nueva aventura. Si tenemos éxito, podremos llegar a abrir unas 50 tiendas en toda España”, asegura Puig. En opinión del director general, la tienda de Manacor –cuya nueva ubicación fue inaugurada en julio del 2006-, que representa un 14% del total de las ventas de la empresa, no es representativa ya que su éxito está ligado al del turismo de la isla de Mallorca y prefiere esperar a estudiar los resultados de las nuevas tiendas de la marca antes de seguir creciendo en el negocio de la venta al por menor.

La tarea pendiente para el próximo año es la exportación, ya que en 2006 las ventas en el exterior decrecieron un 5%. En Estados Unidos, sin embargo, las perlas de Majorica triunfan, alcanzando los 7,1 millones de euros de ventas el año pasado.
LA ECONOMÍA BALEAR