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Baleares, centro de investigación
el software ‘made in Baleares’ triunfa en Latinoamérica
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El caso irlandés
Al caso de Irlanda se le debería prestar una mayor atención en España. Sus espectaculares resultados demuestran que incluso un país pequeño con un retraso relativo importante puede despegar hacia la cima más alta de prosperidad, en un marco de globalización y en un contexto institucional como la UE. Su condición de isla tampoco ha sido un obstáculo para crecer. La clave de su éxito está en haber identificado que la emergente industria del software en los ochenta era la apuesta estratégica y que debía definir una política activa de atracción a través de las ventajas asociadas a la existencia de una mano de obra joven y muy cualificada. Esta política vería sus frutos con la atracción de empresas como Intel en 1989, a la que seguirían otras compañías líderes de ámbito mundial.
Para sostener su estrategia de crecimiento el gobierno irlandés también dio decididos pasos a favor del desarrollo de las TIC como la liberalización del mercado de las telecomunicaciones; una fuerte inversión en infraestructura de banda ancha y la introducción más favorable para el desarrollo del comercio electrónico de todos los estados de la Unión Europea. Hoy en día nadie duda que la estrategia del crecimiento económico irlandés se basa en una decidida apuesta por un conjunto de políticas educativas a favor de la competitividad y las nuevas tecnologías, claves para la atracción de empresas y para asegurar los mayores niveles de la competitividad del país.
“Convertirse en la Irlanda del Mediterráneo sería un objetivo loable para Baleares”, afirma Pere Joan, director general de la Fundación IBIT. El modelo de crecimiento de Irlanda llama poderosamente la atención, al haberse convertido en una de las economías con mayor renta por habitante del mundo, resultado de una estrategia activa que pone énfasis en la educación, el capital humano y el desarrollo de las TIC. Las tecnologías de la información y de las comunicaciones (TIC) es el término que se utiliza actualmente para hacer referencia a una gama amplia de servicios, aplicaciones,y tecnologías, que utilizan diversos tipos de equipos y de programas informáticos, y que a menudo se transmiten a través de las redes de telecomunicaciones.
Marina M. Ballestero. Palma
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Baleares hoy
Aunque Baleares todavía está lejos de ese punto –Irlanda fue pionera- y aún resulta complicado medir la aportación de la tecnología al PIB balear, lo cierto es que desde el sector detectan un mayor interés de las empresas por invertir en investigación, así como por acercarse a los investigadores públicos y trabajar en común, comercializando la tecnología “made in Baleares”, que funciona ya en numerosos países del mundo. “El principal objetivo de los últimos cuatro años ha sido intentar vincular empresas con investigación pública para aprovechar las sinergias y conseguir que los investigadores comercialicen sus productos”, explica Marta Jacob, directora general de Investigación, Desarrollo e Innovación de la Consejería de Economía, Hacienda e Innovación. Convertirse en plataforma tecnológica sería una posible especialización para Baleares. La fuerte dependencia del sector turístico hace que la economía de las Islas sea vulnerable y variable, en función de la época del año. “En los últimos dos años, numerosas empresas de consultoría avanzada y desarrollo de tecnologías avanzadas se están queriendo instalar en Baleares porque están detectando un potencial”, afirma Jacob. “Su objetivo es dar servicio a pymes de software de las Islas que en la actualidad no encuentran empresas especializadas en servicios de propiedad intelectual que les ayuden a proteger su innovación y acuden a la península”, añade.

El hecho de que exista ese interés prueba que hay un mercado potencial en Baleares, señal de que el negocio está creciendo. “El Parc Bit es un claro ejemplo de cómo ha aumentado el número de empresas con un alto porcentaje en tecnología e innovación. De seis empresas que había hace cuatro años a 49 que hay en la actualidad, y todas han pasado el filtro de la innovación para poder instalarse en el Parque. Además, para la siguiente legislatura está prevista la ejecución de la segunda fase del parque tecnológico, que doblará su capacidad. Además el metro llegará hasta allí”, explica la directora. En efecto, recientemente el presidente del Gobierno, Jaume Matas, anunció la ampliación del Parc Bit dando por concluida la primera fase, con más de 576.000 metros cuadrados de superficie. Para reforzar el sistema de I+D+i en Baleares, el Gobierno considera fundamental la potenciación del único parque tecnológico balear. La segunda fase supondrá la puesta a la venta de 33 nuevos solares destinados a ubicar empresas relacionadas con el sector tecnológico e innovador. Esta ampliación también posibilitará aumentar de manera considerable el número de trabajadores, que en la actualidad son unos 900, pero que a finales de diciembre 2007 ascenderán a 1.500 tras la incorporación de 12 nuevas empresas.

También a nivel usuario hay un interés claro por la sociedad de la información. Baleares es una de las comunidades que figura por encima de la media nacional en muchos de los indicadores. Según datos del INE del primer semestre de 2006, el 42,5% de los hogares de las Islas están conectados a Internet frente al 39% de media en España; el 34% tiene acceso por banda ancha frente al 29% de España; el 54,5% de la población se declara internauta frente al 47% nacional; o que el 49% de las empresas de Baleares tienen web propia frente al 46% de media nacional, etc. Este interés prueba que bastaría un pequeño ‘empujón’ para que la sociedad de las Islas se adentrara en el mundo de las nuevas tecnologías.

La propia Administración balear está haciendo un esfuerzo por no quedar atrás en materia de tecnología. El Plan de Administración Digital ha supuesto una inversión de 4 millones de euros, y permite hacer on-line un total de 105 trámites administrativos. El objetivo de llegar a una Administración sin papeles abierta los 365 días del año y las 24 horas ya está más cerca.

Apoyo público a la investigación
La apuesta del Gobierno balear por la tecnología es clara. El objetivo es fomentar al máximo la investigación y los institutos tecnológicos para que la economía de Baleares no dependa sólo del turismo y de la construcción, sino de una capacidad productiva distinta, innovadora, creativa. Si ésta ha sido la legislatura de las infraestructuras, se habla de que la próxima será la del I+D+i. La dirección general al frente de la cual se encuentra Marta Jacob existe sólo desde hace siete años, el mismo tiempo que el Gobierno de Baleares lleva haciendo política científica y tecnológica. Consciente de su déficit, el Ejecutivo balear aprobó un ambicioso Plan de Ciencia 2005-2008 en octubre de 2005, al que destinó un presupuesto de 132 millones de euros. “Quisimos tener un instrumento conjunto de política científica, tecnológica y de innovación. Se planteó el objetivo general de intentar fomentar tanto la investigación como la innovación en Baleares, de contribuir al sistema de innovación regional, haciendo partícipes a todos los actores que trabajan en ambas actividades”, afirma Jacob. Los objetivos actuales son reforzar las capacidades del sistema de innovación regional; fomentar la investigación científica y tecnológica haciendo énfasis en ciertas áreas de interés estratégico (turismo, medio ambiente y ciencias de la salud); fomentar la innovación en las empresas; reforzar su capital social y, en general, fomentar la cultura científica.

“Se están haciendo esfuerzos desde la parte pública, el problema es que partíamos de una situación muy pobre. En los últimos cuatro años hemos más que cuadriplicado el presupuesto destinado a I+D. Aún así, tenemos que seguir incrementando recursos públicos, y animar también la inversión privada. El compromiso del sector privado con la innovación es clave”, detalla. En efecto, los recursos destinados al desarrollo de actividades de I+D+i en Baleares siguen siendo inferiores a lo que correspondería por su peso socioeconómico en el conjunto español, tanto en términos económicos como de personal. No obstante, los avances han sido importantes en los últimos años, alcanzando en 2005 los 61.505 miles de euros de gasto, lo que supone un aumento del 12,47% respecto al 2004. Este aumento también queda reflejado en el gasto en I+D sobre el PIB que ha pasado de ser un 0,26% en 2004 a un 0,28% en 2005 (según datos del INE). También el gasto en I+D privado ha crecido de manera exponencial en los últimos años, aumentando un 25% de 2005 a 2004, y un 66% de 2004 a 2003, lo que prueba la importancia que está adquiriendo la investigación en el sector empresarial. Además, la proporción de la financiación privada en el total del gasto en I+D de las Islas ha crecido pasando de representar el 13% en 2004 al 27% en 2005.

“Todavía falta mucho por hacer, pero estamos en la vía correcta. Es fundamental seguir impulsando la colaboración público-privada”, asegura Jacob. “El espíritu emprendedor de las Islas no es un mito, es real. Hay una generación del sector privado y ahora se está animando el sector científico. Baleares es muy productiva sobre todo en el área de ciencias de la salud, ciencias marinas y software enfocado a servicios turísticos. Faltaba transferir ese conocimiento al sector privado para explotarlo comercialmente, pero hoy estamos a la vanguardia de ciertos temas de software”, continúa. “Hasta hace cuatro años no había tradición de que grupos de la Universidad (UIB) se animaran a crear una empresa con los resultados de su investigación, tampoco las empresas se acercaban a los centros de investigación, pero la cosa está cambiando. En los últimos cuatro años se han creado 10 spin offs, es decir, empresas creadas a partir de grupos de investigación, fundamentalmente en el área de la biomedicina y de las TIC´s”, afirma. “Nuestros esfuerzos están centrados en vincular iniciativa privada con investigación. En ese sentido, la labor de la Fundación IBIT ha sido esencial, ya que ha ayudado a muchísimas empresas de Baleares a preparar propuestas de I+D+i, a captar financiación externa –tanto nacional (Profits), como europea (Eureka) e iberoamericana (Iberoeka)- y a internacionalizarse”, explica orgullosa.

Software ‘made in Baleares’
Baleares todavía está a tiempo de subir al tren de las nuevas tecnologías. Aprovechando el know-how de las Islas en turismo, varias pymes destacan por su software de servicios. De hecho, los 3 o 4 software de RP que se manejan a nivel nacional han sido diseñados en las Islas. Pere Joan, director general de la Fundación Ibit, asegura que “estamos en un momento muy bueno porque las empresas baleares están empezando a ver la importancia de su internacionalización. Se han dado cuenta de que tienen un software de calidad que hasta ahora sólo usaban empresas de Baleares o españolas y que ahora también interesa fuera”. El software ‘made in Baleares’ se vende ya en diversos países de Latinoamérica y la Fundación Ibit colabora en abrir nuevos mercados con la mirada puesta en Europa del Este y en otros destinos turísticos emergentes. Las empresas de Baleares son especialistas en software para gestión hotelera (RP), para el control de gestión de operaciones áreas, para sistemas de reservas on-line, en general, para cubrir cualquier necesidad del sector turístico. No en vano, el stand de las empresas de software balear en la última edición de Fitur –era la primera vez que acudían a una feria de este tipo- sirvió de plataforma para captar nuevos clientes.

Aunque las cifras oficiales todavía no reflejan el potencial de este negocio, Joan asegura que está en vías de crecimiento. “El problema es que cuando hablamos de tecnología en los mercados exteriores se desconoce que en Baleares se está creando software de calidad. Por otra parte, cuesta contabilizar los servicios en el balance de exportaciones. Uno de los próximos retos de la Fundación es contribuir a crear una imagen de producto de calidad para nuestro software y dar a conocer su origen. Cada vez hay más empresas que se interesan por nuestros productos y ¡nos los copian! Ya es hora de que las empresas de aquí empiecen a sacar provecho”, reclama Joan. “Hoy por hoy los indicadores oficiales no reflejan este movimiento y parece que Baleares está a la cola de España en innovación, pero hay mucha más actividad que la que recogen las cifras. Tenemos empresas colaborando con Argentina, Rusia o Francia y que incluso deslocalizan parte de su producción, aunque el core permanece en Baleares. Otro de los objetivos de la Fundación debe ser cuantificar la importancia de nuestro software”, asegura.

“En Baleares se están siguiendo líneas de investigación muy novedosas en materia de TIC. Por ejemplo, intentando desarrollar contenidos turísticos a través de la TDT, o intentando parametrizar los contenidos de los blogs de viaje para ayudar a las empresas turísticas a rediseñar sus productos”, explica Joan. “Las TIC son un área de especialización clara para Baleares. Basta echar un vistazo a las empresas del Parc Bit. De las 49 empresas que hay en la actualidad, 20 están relacionadas con las TIC en turismo”, detalla. “Otras dos áreas de trabajo son la sanidad electrónica y el desarrollo de aspectos de la administración electrónica”, concluye Pere Joan.
LA ECONOMÍA BALEAR
Centros de investigación de prestigio
Por eso, desde el Gobierno, se han puesto en marcha iniciativas como el CDITUR, un centro pionero en España en materia de investigación turística, cuyo objetivo será desarrollar tecnologías con aplicación directa para la industria turística. Su constitución está prevista para abril y se espera que comience su actividad a finales de este año.

Baleares alberga otros centros de investigación de prestigio internacional, dotados de personal altamente cualificado. El aumento de recursos humanos en este ámbito también es una prueba del esfuerzo investigador que se está haciendo en las Islas. De las 1.283 personas ocupadas en actividades de I+D en 2005, 898 eran investigadores, lo que representa un aumento del 22,2% respecto a 2004. “Cuanto mayor sea el capital humano de las Islas, mayor propensión a innovar se generará en las empresas”, afirma Jacob. “Tenemos claro que no es lo mismo el análisis de la innovación en sectores productivos o en sectores de servicios, y por eso desarrollamos políticas diferenciadas”, añade.

El Imedea (Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados), la Fundación Caubet-Cimera (Centro Internacional de Medicina Respiratoria Avanzada) o el futuro CIDTUR pueden contribuir a hacer de Baleares la nueva plataforma tecnológica del Mediterráneo. Además, en Baleares existen 5 centros tecnológicos que contribuyen a fomentar las sinergias entre el esfuerzo investigador y la inversión privada. Son la Fundación IBIT (dedicado a las TIC); el INESCOP (calzado); el CETEBAL (madera y mueble); el ITEB (bisutería) y el Laboratorio de la pyme de Menorca (dedicado al área agroalimentaria y de la construcción).

Por otra parte, desde el Gobierno se promueve al máximo la colaboración de empresas con la Universidad. Con ese objetivo se ha creado una red de antenas tecnológicas en la que trabajan la CAEB, la Cámara de Comercio, la UIB, los Centros tecnológicos y la FUEIB (Fundación Universidad Empresa de Baleares) para impulsar innovación. En concreto, la Cámara ha desarrollado junto con el ISBA el programa Innoval, para avalar a pequeñas empresas de Baleares que hayan tenido un proyecto de I+D+i.

Otro foco de innovación es la incubadora de empresas del Parc Bit, que en la actualidad alberga a 10 empresas, y que espera poder ampliar su capacidad. En esta área del parque tecnológico permanecen durante 3 años empresas o emprendedores con un alto contenido en innovación, a los que se ayuda con el alquiler y con asesoramiento técnico gratuito. En respuesta a una demanda concreta se va a inaugurar también una incubadora en Ibiza en colaboración con la CAEB. Toda ayuda es poca para fomentar la innovación en las Islas.

Los expertos en materia de investigación coinciden en afirmar que las empresas de las Islas han despertado a la llamada de las nuevas tecnologías y están haciendo un esfuerzo por innovar, así como por incorporar los resultados de la investigación a sus procesos y así mejorar su competitividad. Para avanzar son necesarios diversos elementos como el impulso del sector público, que ya es consciente de esta necesidad; un mayor compromiso del sector privado y orientar la formación hacia las necesidades de la economía. La especialización en nuevas tecnologías sería una buena alternativa para Baleares, cuya economía está limitada por la condición de insularidad de la comunidad y por su dependencia del sector servicios –cerca del 80% del PIB procede de este sector-.