Baleares hoy
Aunque Baleares todavía está lejos de
ese punto –Irlanda fue pionera- y aún resulta complicado
medir la aportación de la tecnología al PIB balear, lo
cierto es que desde el sector detectan un mayor interés de las
empresas por invertir en investigación, así como por
acercarse a los investigadores públicos y trabajar en
común, comercializando la tecnología “made in
Baleares”, que funciona ya en numerosos países del mundo.
“El principal objetivo de los últimos cuatro años
ha sido intentar vincular empresas con investigación
pública para aprovechar las sinergias y conseguir que los
investigadores comercialicen sus productos”, explica Marta Jacob,
directora general de Investigación, Desarrollo e
Innovación de la Consejería de Economía, Hacienda
e Innovación. Convertirse en plataforma tecnológica
sería una posible especialización para Baleares. La
fuerte dependencia del sector turístico hace que la
economía de las Islas sea vulnerable y variable, en
función de la época del año. “En los
últimos dos años, numerosas empresas de
consultoría avanzada y desarrollo de tecnologías
avanzadas se están queriendo instalar en Baleares porque
están detectando un potencial”, afirma Jacob. “Su
objetivo es dar servicio a pymes de software de las Islas que en la
actualidad no encuentran empresas especializadas en servicios de
propiedad intelectual que les ayuden a proteger su innovación y
acuden a la península”, añade.
El hecho de que exista ese interés prueba
que hay un mercado potencial en Baleares, señal de que el
negocio está creciendo. “El Parc Bit es un claro ejemplo
de cómo ha aumentado el número de empresas con un alto
porcentaje en tecnología e innovación. De seis empresas
que había hace cuatro años a 49 que hay en la actualidad,
y todas han pasado el filtro de la innovación para poder
instalarse en el Parque. Además, para la siguiente legislatura
está prevista la ejecución de la segunda fase del parque
tecnológico, que doblará su capacidad. Además el
metro llegará hasta allí”, explica la directora. En
efecto, recientemente el presidente del Gobierno, Jaume Matas,
anunció la ampliación del Parc Bit dando por concluida la
primera fase, con más de 576.000 metros cuadrados de superficie.
Para reforzar el sistema de I+D+i en Baleares, el Gobierno considera
fundamental la potenciación del único parque
tecnológico balear. La segunda fase supondrá la puesta a
la venta de 33 nuevos solares destinados a ubicar empresas relacionadas
con el sector tecnológico e innovador. Esta ampliación
también posibilitará aumentar de manera considerable el
número de trabajadores, que en la actualidad son unos 900, pero
que a finales de diciembre 2007 ascenderán a 1.500 tras la
incorporación de 12 nuevas empresas.
También a nivel usuario hay un
interés claro por la sociedad de la información. Baleares
es una de las comunidades que figura por encima de la media nacional en
muchos de los indicadores. Según datos del INE del primer
semestre de 2006, el 42,5% de los hogares de las Islas están
conectados a Internet frente al 39% de media en España; el 34%
tiene acceso por banda ancha frente al 29% de España; el 54,5%
de la población se declara internauta frente al 47% nacional; o
que el 49% de las empresas de Baleares tienen web propia frente al 46%
de media nacional, etc. Este interés prueba que bastaría
un pequeño ‘empujón’ para que la sociedad de
las Islas se adentrara en el mundo de las nuevas tecnologías.
La propia Administración balear está
haciendo un esfuerzo por no quedar atrás en materia de
tecnología. El Plan de Administración Digital ha supuesto
una inversión de 4 millones de euros, y permite hacer on-line un
total de 105 trámites administrativos. El objetivo de llegar a
una Administración sin papeles abierta los 365 días del
año y las 24 horas ya está más cerca.
Apoyo público a la investigación
La apuesta del Gobierno balear por la
tecnología es clara. El objetivo es fomentar al máximo la
investigación y los institutos tecnológicos para que la
economía de Baleares no dependa sólo del turismo y de la
construcción, sino de una capacidad productiva distinta,
innovadora, creativa. Si ésta ha sido la legislatura de las
infraestructuras, se habla de que la próxima será la del
I+D+i. La dirección general al frente de la cual se encuentra
Marta Jacob existe sólo desde hace siete años, el mismo
tiempo que el Gobierno de Baleares lleva haciendo política
científica y tecnológica. Consciente de su
déficit, el Ejecutivo balear aprobó un ambicioso Plan de
Ciencia 2005-2008 en octubre de 2005, al que destinó un
presupuesto de 132 millones de euros. “Quisimos tener un
instrumento conjunto de política científica,
tecnológica y de innovación. Se planteó el
objetivo general de intentar fomentar tanto la investigación
como la innovación en Baleares, de contribuir al sistema de
innovación regional, haciendo partícipes a todos los
actores que trabajan en ambas actividades”, afirma Jacob. Los
objetivos actuales son reforzar las capacidades del sistema de
innovación regional; fomentar la investigación
científica y tecnológica haciendo énfasis en
ciertas áreas de interés estratégico (turismo,
medio ambiente y ciencias de la salud); fomentar la innovación
en las empresas; reforzar su capital social y, en general, fomentar la
cultura científica.
“Se están haciendo esfuerzos desde la
parte pública, el problema es que partíamos de una
situación muy pobre. En los últimos cuatro años
hemos más que cuadriplicado el presupuesto destinado a I+D.
Aún así, tenemos que seguir incrementando recursos
públicos, y animar también la inversión privada.
El compromiso del sector privado con la innovación es
clave”, detalla. En efecto, los recursos destinados al desarrollo
de actividades de I+D+i en Baleares siguen siendo inferiores a lo que
correspondería por su peso socioeconómico en el conjunto
español, tanto en términos económicos como de
personal. No obstante, los avances han sido importantes en los
últimos años, alcanzando en 2005 los 61.505 miles de
euros de gasto, lo que supone un aumento del 12,47% respecto al 2004.
Este aumento también queda reflejado en el gasto en I+D sobre el
PIB que ha pasado de ser un 0,26% en 2004 a un 0,28% en 2005
(según datos del INE). También el gasto en I+D privado ha
crecido de manera exponencial en los últimos años,
aumentando un 25% de 2005 a 2004, y un 66% de 2004 a 2003, lo que
prueba la importancia que está adquiriendo la
investigación en el sector empresarial. Además, la
proporción de la financiación privada en el total del
gasto en I+D de las Islas ha crecido pasando de representar el 13% en
2004 al 27% en 2005.
“Todavía falta mucho por hacer, pero
estamos en la vía correcta. Es fundamental seguir impulsando la
colaboración público-privada”, asegura Jacob.
“El espíritu emprendedor de las Islas no es un mito, es
real. Hay una generación del sector privado y ahora se
está animando el sector científico. Baleares es muy
productiva sobre todo en el área de ciencias de la salud,
ciencias marinas y software enfocado a servicios turísticos.
Faltaba transferir ese conocimiento al sector privado para explotarlo
comercialmente, pero hoy estamos a la vanguardia de ciertos temas de
software”, continúa. “Hasta hace cuatro años
no había tradición de que grupos de la Universidad (UIB)
se animaran a crear una empresa con los resultados de su
investigación, tampoco las empresas se acercaban a los centros
de investigación, pero la cosa está cambiando. En los
últimos cuatro años se han creado 10 spin offs, es decir,
empresas creadas a partir de grupos de investigación,
fundamentalmente en el área de la biomedicina y de las
TIC´s”, afirma. “Nuestros esfuerzos están
centrados en vincular iniciativa privada con investigación. En
ese sentido, la labor de la Fundación IBIT ha sido esencial, ya
que ha ayudado a muchísimas empresas de Baleares a preparar
propuestas de I+D+i, a captar financiación externa –tanto
nacional (Profits), como europea (Eureka) e iberoamericana (Iberoeka)-
y a internacionalizarse”, explica orgullosa.
Software ‘made in Baleares’
Baleares todavía está a tiempo de
subir al tren de las nuevas tecnologías. Aprovechando el
know-how de las Islas en turismo, varias pymes destacan por su software
de servicios. De hecho, los 3 o 4 software de RP que se manejan a nivel
nacional han sido diseñados en las Islas. Pere Joan, director
general de la Fundación Ibit, asegura que “estamos en un
momento muy bueno porque las empresas baleares están empezando a
ver la importancia de su internacionalización. Se han dado
cuenta de que tienen un software de calidad que hasta ahora sólo
usaban empresas de Baleares o españolas y que ahora
también interesa fuera”. El software ‘made in
Baleares’ se vende ya en diversos países de
Latinoamérica y la Fundación Ibit colabora en abrir
nuevos mercados con la mirada puesta en Europa del Este y en otros
destinos turísticos emergentes. Las empresas de Baleares son
especialistas en software para gestión hotelera (RP), para el
control de gestión de operaciones áreas, para sistemas de
reservas on-line, en general, para cubrir cualquier necesidad del
sector turístico. No en vano, el stand de las empresas de software balear en la
última edición de Fitur –era la primera vez que
acudían a una feria de este tipo- sirvió de plataforma
para captar nuevos clientes.
Aunque las cifras oficiales todavía no
reflejan el potencial de este negocio, Joan asegura que está en
vías de crecimiento. “El problema es que cuando hablamos
de tecnología en los mercados exteriores se desconoce que en
Baleares se está creando software de calidad. Por otra parte,
cuesta contabilizar los servicios en el balance de exportaciones. Uno
de los próximos retos de la Fundación es contribuir a
crear una imagen de producto de calidad para nuestro software y dar a
conocer su origen. Cada vez hay más empresas que se interesan
por nuestros productos y ¡nos los copian! Ya es hora de que las
empresas de aquí empiecen a sacar provecho”, reclama Joan.
“Hoy por hoy los indicadores oficiales no reflejan este
movimiento y parece que Baleares está a la cola de España
en innovación, pero hay mucha más actividad que la que
recogen las cifras. Tenemos empresas colaborando con Argentina, Rusia o
Francia y que incluso deslocalizan parte de su producción,
aunque el core permanece
en Baleares. Otro de los objetivos de la Fundación debe ser
cuantificar la importancia de nuestro software”, asegura.
“En Baleares se están siguiendo
líneas de investigación muy novedosas en materia de TIC.
Por ejemplo, intentando desarrollar contenidos turísticos a
través de la TDT, o intentando parametrizar los contenidos de
los blogs de viaje para ayudar a las empresas turísticas a
rediseñar sus productos”, explica Joan. “Las TIC son
un área de especialización clara para Baleares. Basta
echar un vistazo a las empresas del Parc Bit. De las 49 empresas que
hay en la actualidad, 20 están relacionadas con las TIC en
turismo”, detalla. “Otras dos áreas de trabajo son
la sanidad electrónica y el desarrollo de aspectos de la
administración electrónica”, concluye Pere Joan.
Centros de investigación de prestigio
Por eso, desde el Gobierno, se han puesto en marcha
iniciativas como el CDITUR, un centro pionero en España en
materia de investigación turística, cuyo objetivo
será desarrollar tecnologías con aplicación
directa para la industria turística. Su constitución
está prevista para abril y se espera que comience su actividad a
finales de este año.
Baleares alberga otros centros de
investigación de prestigio internacional, dotados de personal
altamente cualificado. El aumento de recursos humanos en este
ámbito también es una prueba del esfuerzo investigador
que se está haciendo en las Islas. De las 1.283 personas
ocupadas en actividades de I+D en 2005, 898 eran investigadores, lo que
representa un aumento del 22,2% respecto a 2004. “Cuanto mayor
sea el capital humano de las Islas, mayor propensión a innovar
se generará en las empresas”, afirma Jacob. “Tenemos
claro que no es lo mismo el análisis de la innovación en
sectores productivos o en sectores de servicios, y por eso
desarrollamos políticas diferenciadas”, añade.
El Imedea (Instituto Mediterráneo de
Estudios Avanzados), la Fundación Caubet-Cimera (Centro
Internacional de Medicina Respiratoria Avanzada) o el futuro CIDTUR
pueden contribuir a hacer de Baleares la nueva plataforma
tecnológica del Mediterráneo. Además, en Baleares
existen 5 centros tecnológicos que contribuyen a fomentar las
sinergias entre el esfuerzo investigador y la inversión privada.
Son la Fundación IBIT (dedicado a las TIC); el INESCOP
(calzado); el CETEBAL (madera y mueble); el ITEB (bisutería) y
el Laboratorio de la pyme de Menorca (dedicado al área
agroalimentaria y de la construcción).
Por otra parte, desde el Gobierno se promueve al
máximo la colaboración de empresas con la Universidad.
Con ese objetivo se ha creado una red de antenas tecnológicas en
la que trabajan la CAEB, la Cámara de Comercio, la UIB, los
Centros tecnológicos y la FUEIB (Fundación Universidad
Empresa de Baleares) para impulsar innovación. En concreto, la
Cámara ha desarrollado junto con el ISBA el programa Innoval,
para avalar a pequeñas empresas de Baleares que hayan tenido un
proyecto de I+D+i.
Otro foco de innovación es la incubadora de
empresas del Parc Bit, que en la actualidad alberga a 10 empresas, y
que espera poder ampliar su capacidad. En esta área del parque
tecnológico permanecen durante 3 años empresas o
emprendedores con un alto contenido en innovación, a los que se
ayuda con el alquiler y con asesoramiento técnico gratuito. En
respuesta a una demanda concreta se va a inaugurar también una
incubadora en Ibiza en colaboración con la CAEB. Toda ayuda es
poca para fomentar la innovación en las Islas.
Los expertos en materia de investigación
coinciden en afirmar que las empresas de las Islas han despertado a la
llamada de las nuevas tecnologías y están haciendo un
esfuerzo por innovar, así como por incorporar los resultados de
la investigación a sus procesos y así mejorar su
competitividad. Para avanzar son necesarios diversos elementos como el
impulso del sector público, que ya es consciente de esta
necesidad; un mayor compromiso del sector privado y orientar la
formación hacia las necesidades de la economía. La
especialización en nuevas tecnologías sería una
buena alternativa para Baleares, cuya economía está
limitada por la condición de insularidad de la comunidad y por
su dependencia del sector servicios –cerca del 80% del PIB
procede de este sector-.