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Por Urko Urbieta
Aparcar “sine die” el ambicioso proyecto de la Ley antialcohol ha sido recibido con entusiasmo por Instituciones, partidos, asociaciones profesionales agrarias y, especialmente, vitivinicultores de Baleares, ante la polémica suscitada por el hecho de que se trataba al vino (fruto de riqueza de gran parte de comunidades españolas incluida la balear) como toda bebida alcohólica con graduación alcóhólica igual o superior al 1,12 por ciento.

Todas las asociaciones y organizaciones dependientes o “amigas” del vino han clamado desde hace semanas por tratar a un producto tan conocido y “tan español” como el vino de esta manera ya que, el borrador ministerial limitaría el desarrollo del sector y, por ejemplo, el patrocinio de equipos deportivos por este sector quedarían tajantemente prohibidos.

Hacía semanas que muchas empresas relacionadas con el sector alertaban de los graves perjuicios que podía causar la normativa. El clamor del sector y de otros auxiliares fue unánime al exigir la exclusión del vino de las limitaciones generales previstas en la futura normativa que suponen restricciones tanto publicitarias como comerciales.

Las respuestas

Desde Unió de Pagesos han considerado “acertada” la retirada del borrador de la ley de prevención del alcoholismo entre los menores al que tildaban de “criminalizar el vino” por considerar que el texto “ponía en el mismo nivel el vino que los destilados alcohólicos y limitaba seriamente su distribución y publicidad”.

Así, esta medida “hubiera acabado perjudicando de una manera muy notable una producción mediterránea como es el vino”, mientras que el resto de bebidas alcohólicas “no hubieran tenido problemas en su creciente incidencia social”.

Según el sindicato agrario, “el principal defecto del borrador ahora retirado es que no era fruto de una labor de consenso con el conjunto de la sociedad”, al tiempo que han apuntado que “las medidas de prevención del consumo de alcohol en menores deben ser compatibles con el trato legislativo adecuado” de un producto que “representa valores culturales, gastronómicos y económicos de considerable importancia para la sociedad española”.

Por su parte, el director de la empresa pública Semilla, dependiente de la Consejería de Agricultura, Joan Simoné, ha acogido “con satisfacción” la retirada del anteproyecto aunque ha asegurado “saberle mal haber llegado a esta situación”  ya que, ha matizado, “no sabemos si todo fue un globo sonda del ministerio o desconocimiento de un sector con arraigo económico y cultural en la sociedad”. Asimismo, ha dicho que antes de retomar este asunto, “hace falta saber si es necesaria la ley y si la norma solucionará los problemas que se dice debía resolver”.

El presidente de la Asociación de Pequeños Cellers de Mallorca Antoni Darder, y su homólogo al frente de la patronal agraria Asaja-Baleares Biel Company estuvieron de acuerdo al calificar como “positiva” la decisión del Gobierno, aunque Company ha ido más lejos arremetiendo contra los motivos que, en su opinión, han movido al Ejecutivo central a no seguir adelante con la tramitación de la normativa.

Según Company, es una “sinvergonzonería” por parte de la Administración central supeditar el funcionamiento del sector vitivinícola a los resultados electorales de los próximos comicios de mayo, ya que “da la sensación de que sólo lo aplazan para no salir perjudicados en las elecciones, sin que les importe en absoluto la opinión de los productores”.

La cronología


La llamada “sargento de Hierro” del Gobierno Zapatero, Elena Salgado, no quiere hacer amigos. Si lo demostró con su “cacareada y criticada” petición hace escasos meses a una conocida franquicia de comida rápida para retirar, tanto los anuncios como el mismo producto de su establecimiento, la hamburguesa XXL de Burguer King; no se ha quedado atrás con el anteproyecto de su ambiciosa Ley Antialcohol donde pretendía reducir el consumo de vino y su publicidad llevando al sector vinícola (y al de la cerveza), a equipararse con otros licores con una graduación mucho más elevada y quedando en clara desventaja.

La intención principal de Salgado era buena, evitar la iniciación temprana en el alcohol. Los últimos datos aseguran que los jóvenes españoles son los primeros en consumir bebidas alcohólicas y la media se sitúa en los 13 años e incluso la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría ha alertado recientemente sobre el aumento de intoxicaciones por alcohol entre niños y niñas de 14, 13, 12 e incluso 11 años. Además, según la Organización Mundial de la Salud, el consumo abusivo de alcohol es un importante problema de salud pública en todo el mundo que está directamente relacionado con el desarrollo de más de 60 enfermedades.

“El objetivo fundamental de esta norma es proteger la salud de los menores de 18 años mediante acciones en distintos ámbitos que permitan prevenir y reducir el consumo de alcohol, un fenómeno que se ha extendido en los últimos años en nuestro país con consecuencias muy negativas para su salud y para su desarrollo físico, intelectual y personal”.

Durante semanas, la ministra Salgado no ha hecho caso al mar de críticas recibidas ni a la presión mediática; incluso la vicepresidenta del Ejecutivo balear Rosa Estaràs envió una carta al Ministerio instando a retirar esas medidas perjudiciales para el sector vitivinícola, recalcando que el vino es una seña de indentidad de toda la zona mediterránea que no debe ser comparada con otras bebidas alcohólicas “más fuertes” como, por ejemplo, el whisky.

Pero el pasado martes la cosa cambió. Dicen las malas lenguas que el propio José Luis Rodríguez Zapatero ha tenido que desautorizar a Salgado ya que las próximas elecciones autonómicas de mayo pesan mucho sobre los socialistas y la “fijación de Salgado” podía costar al Partido Socialista  miles de votos a los suyos. Más aún, aseguraban que la brecha con los populares en comunidades innegablemente afectadas por esta Ley, como La Rioja y Castilla León, se haría más ancha todavía mientras que los socialistas de estas comunidades no entendían tal ataque contra una de sus señas culturales y económicas.

La frustrada Ley antialcohol, “provisionalmente” se convierte así en el primer proyecto que retira el Ejecutivo. La ministra Elena Salgado ha preferido “eliminarlo a cambiar cosas” pero lo que no se le puede echar en cara la titular de Sanidad es que este anteproyecto no fuera honesto. Quizá, los métodos para conseguirlo no ha sido los más acertados.


el sector muestra su satisfacciÓn por la retirada del anteproyecto de la ley antialcohol
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