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¿De verdad que la ecotasa no volverá?
José Antonio Roselló Rausell
Durante la campaÑa electoral de las elecciones autonómicas de este mes de mayo de 2007, la ecotasa tambiÉn ha tenido un cierto protagonismo, no tanto porque figure como propuesta relevante de algÚn partido político, sino por el presunto abandono que desde las filas socialistas se ha hecho de esta medida de polÍtica fiscal. La cuestiÓn estÁ en saber si verdaderamente un impuesto de estas caracterÍsticas ha sido descartado para siempre
1 Jordi Bayona, 4-E: Els anys d’excepció, Inforaiguer S.Coop., Inca, 2004
2 Curiosamente, en la historia novelada el responsable de prensa no se nos presenta como un asesor directo y de consejo influyente en el Presidente, sino como un elemento más de la estructura, más bien gregario en relación a los medios.  
3 Debe quedar claro esta es una impresión subjetiva de la lectura del libro.
4 Mi particular contribución al debate se contuvo en el artículo Tres comentarios sobre la mal llamada “ecotasa”; Eurosalmón, recopilación 2002.
5 Para que el lector avezado pueda valorar si la reflexión sobre una hipotética reinstauración de la ecotasa es un mero ejercicio especulativo, es recomendable consultar la encuesta de El Mundo- Sigma Dos, cuyos resultados se contienen en El Mundo/El Día de Baleares, de 27 de marzo de 2007.
LA ECONOMÍA BALEAR
La ecotasa ha estado presente en esta campaña electoral por dos motivos: Primero, un motivo en principio menor, que es que una de las opciones políticas, el llamado Bloc, la propone expresamente en su programa. Cabe señalar que esta candidatura tendría opciones de gobierno en el caso de que la matemática electoral permitiese reeditar un Pacto de Progreso.
Pero también ha estado presente por un motivo más relevante, en este caso por omisión: el líder del Partido Socialista de las Islas Baleares (PSIB-PSOE), D. Francesc Antich, no la ha incorporado en su programa electoral. Tan importante es esta cuestión que, recientemente, con motivo de la presentación del Sr. Antich en su intervención en el Foro El Mundo, el pasado día 15 de mayo, el Director de El Mundo El Día de Baleares, Sr. Inda, al describir la figura política del Sr. Antich, incidió en que por iniciativa del mismo líder socialista (”que le granjeó la práctica oposición de la cúpula del PSIB”), la ecotasa no figuraba en el programa electoral socialista. Y en este sentido, el citado Director señaló que el Sr. Antich había entendido “mejor que nadie” que la ecotasa es un invento que está socialmente muerto.
Al margen de que la aseveración del Director citado parece venir a señalar que la cuestión no parece que sea tan pacífica en el interior del propio PSIB-PSOE, lo cual genera la duda de hasta qué punto la cuestión ha sido verdaderamente olvidada, y al margen de que el PSIB por sí sólo tiene difícil gobernar en Baleares (y en primer lugar debería recurrir al apoyo del citado Bloc), es interesante tener en cuenta cómo se fraguó la ecotasa durante la legislatura 1999-2003 y por qué motivo profundo se mantuvo con toda su virulencia por parte del Ejecutivo del Pacto de Progreso.
En este sentido, la mejor fuente de información sobre por qué el Gobierno Antich de esos años introdujo la ecotasa y se empecinó en su mantenimiento, se encuentra en la historia novelada sobre el periodo del Pacto de Progreso que periodista Jordi Bayona publicó en el año 20041. Como se recordará, durante el periodo 1999-2003 el Sr. Bayona, como director de medios de comunicación, ocupó un puesto muy relevante en la Presidencia del Govern. Por tanto fue persona muy cercana al ex presidente Antich2.
El Sr. Bayona no oculta que la cuestión de la ecotasa fue, como él mismo dice, “el caballo de batalla de la legislatura”. Sin embargo, lo primero que de la crónica suya llama la atención es la trivialización que hace de la ecotasa, al señalar que no era más que un punto del programa electoral “descrito en menos de tres líneas”. Con ello viene a decir que no era un punto relevante del programa  y es como si se sorprendiese del alcance que ese tema llegó a tener, lo cual a su vez sorprende al lector. Pero hay algo que sorprende más: el propio periodista cita que desde el primer momento se empezó a producir una presión de los medios de comunicación y, se supone que por extensión, de la sociedad, sugieriendo con ello que el Govern del Pacto de Progreso no fue orientado de motu propio en esa dirección3.
Siguiendo este hilo conductor, resulta espeluznante entonces cómo se desencadena la decisión de introducir este impuesto turístico. Según el Sr. Bayona, no fue inicialmente una decisión autónoma del Govern, sino que se produjo una decisión unilateral desde la sociedad civil de Menorca, concretamente impulsada y aceptada por el sector hotelero menorquín. En este contexto, el autor del libro pone en boca del ex Presidente Antich estas palabras: “Ahora ya está armada y nunca me hubiese imaginado que la armarían los propios hoteleros. Ahora ya hemos pasado el punto de no retorno…”. 
Después resultó que una mayoría de miembros de la directiva de la asociación hotelera menorquina que en teoría impulsó el cambio –siempre de acuerdo con la narración del Sr. Bayona- había cambiado de opinión. Finalmente, el presidente de la asociación no renovaría el cargo. De lo cual se infiere que no parece que fuese exactamente el conjunto del sector hotelero menorquín el que impulsara esta medida, sino más bien un número muy reducido, minoritario y no representativo del empresariado. Sin embargo, el ex Presidente Antich decidió seguir adelante con la medida, incluso metiendo prisa al Departamento de Hacienda para elaborar a toda velocidad el proyecto de ley del nuevo impuesto.
Un aspecto chocante que se puede comprobar a través de la lectura del libro de Bayona es que en ningún momento hace una justificación de las razones económicas por las cuales según el Govern del Pacto de Progreso era necesaria una ecotasa, más allá de las puntuales alusiones a un vago modelo turístico basado en las compras medioambientales. Antes al contrario, el hilo conductor del relato es más bien el de una lucha, con motivo de la ecotasa, contra lo que el llama “las fuerzas del mal”, contra la “estrategia del terror económico”, contra “los de siempre”; contra “un empresariado excitado y grosero que no llegaba a comprender el sentido más elemental de la democracia”. La impresión que extrae un lector con actitud de objetividad es que verdaderamente con la ecotasa se pretendió sojuzgar un sector económico, mientras que los aspectos económicos objetivos (que sin duda algunos pudieron tenerlos, aunque equivocadamente, de buena fe), quedaron en un segundo plano. Este era al parecer el conjunto de sentimientos que había anidado en algunos despachos gubernamentales.
Naturalmente, no es este el momento de recordar los detalles de la batalla que entonces se generó, ni las razones de fondo que en un sentido o en otro pudieron esgrimirse objetivamente sobre la ecotasa, pues son de sobras conocidas4.
Sí en cambio, es procedente recordar lo que parecen ser algunos de los elementos centrales de aquel proceso, por lo que pudiesen tener de utilidad para el presente:
Si el relato del Sr. Bayona es una fiel expresión de la realidad, la ecotasa fue introducida en Baleares sin ningún criterio económico claro. Antes al contrario, por lo que parece, fueron “presiones” (dicho sea en la acepción ambigua) de los medios de comunicación y de segmentos del cuerpo social los que incitaron al Govern de entonces a moverse en este sentido, aún cuando carecía del conjunto de ideas que diese cobertura a las acciones a desarrollar. Si esto fue así, la sensación, por decirlo de manera suave, no es muy positiva: en economía, nada hay más peligroso que un Gobierno sin criterio.
La derivación de todo el proceso hacia la controversia agria y profunda contra un sector económico determinado, supuso un error sobre otro error. No hay muchos ejemplos en la historia política de los países en que esto haya sido así. Una cosa es la discrepancia sana y elegante y otra muy diferente es el emproamiento directo.
Un error adicional también fue pensar, o hacer creer, que el segmento empresarial de opositores a la medida, aunque era poderoso, era poco numeroso y no tenía apoyo social. Antes al contrario, la ecotasa afectó de lleno a las empresas hoteleras de cualquier condición, grandes, medianas o pequeñas, generando múltiples problemas financieros, organizativos y comerciales. En realidad, el conflicto lo tuvo el Govern no sólo con tal o cual empresario o con tal o cual agrupación del empresariado, sino con el conjunto del sector turístico. Los sinsabores de aquellos años aún están presentes en muchas pymes.
Con estos precedentes, ¿qué cabe esperar en la actualidad de las fuerzas de izquierda con opciones de gobierno en nuestra Comunidad Autónoma? Es difícil, por no decir imposible, saberlo ahora. A pesar de la posición actual del Sr. Antich, no está claro que la idea de la ecotasa haya sido descartada del pensamiento socialista de esta Comunidad Autónoma y mucho menos del pensamiento de izquierdas en general (ahí está, sin ir más lejos, el citado Bloc) . Por otro lado, no hay que olvidar que, con la dinámica electoral presente en Baleares, el conjunto de fuerzas de izquierda en principio sólo puede gobernar bajo una coalición y no cabe descartar que una iniciativa como la ecotasa vuelva a suscitarse. Tal vez no es tanto un asunto del corto, como del medio plazo5.