1 Jordi
Bayona, 4-E: Els anys d’excepció, Inforaiguer S.Coop., Inca, 2004
2 Curiosamente,
en la historia novelada el responsable de prensa no se nos presenta
como un asesor directo y de consejo influyente en el Presidente, sino
como un elemento más de la estructura, más bien gregario
en relación a los medios.
3 Debe
quedar claro esta es una impresión subjetiva de la lectura del
libro.
4 Mi
particular contribución al debate se contuvo en el
artículo Tres comentarios sobre la
mal llamada “ecotasa”; Eurosalmón,
recopilación 2002.
5 Para
que el lector avezado pueda valorar si la reflexión sobre una
hipotética reinstauración de la ecotasa es un mero
ejercicio especulativo, es recomendable consultar la encuesta de El
Mundo- Sigma Dos, cuyos resultados se contienen en El Mundo/El
Día de Baleares, de 27 de marzo de 2007.
La ecotasa ha estado presente en esta
campaña electoral por dos motivos: Primero, un motivo en
principio menor, que es que una de las opciones políticas, el
llamado Bloc, la
propone expresamente en su programa. Cabe señalar que esta
candidatura tendría opciones de gobierno en el caso de que la
matemática electoral permitiese reeditar un Pacto de Progreso.
Pero también ha estado presente por un
motivo más relevante, en este caso por omisión: el
líder del Partido Socialista de las Islas Baleares (PSIB-PSOE),
D. Francesc Antich, no la ha incorporado en su programa electoral. Tan
importante es esta cuestión que, recientemente, con motivo de la
presentación del Sr. Antich en su intervención en el Foro
El Mundo, el pasado día 15 de mayo, el Director de El Mundo El
Día de Baleares, Sr. Inda, al describir la figura
política del Sr. Antich, incidió en que por iniciativa
del mismo líder socialista (”que le granjeó la
práctica oposición de la cúpula del PSIB”),
la ecotasa no figuraba en el programa electoral socialista. Y en este
sentido, el citado Director señaló que el Sr. Antich
había entendido “mejor que nadie” que la ecotasa es
un invento que está socialmente muerto.
Al margen de que la aseveración del Director
citado parece venir a señalar que la cuestión no parece
que sea tan pacífica en el interior del propio PSIB-PSOE, lo
cual genera la duda de hasta qué punto la cuestión ha
sido verdaderamente olvidada, y al margen de que el PSIB por sí
sólo tiene difícil gobernar en Baleares (y en primer
lugar debería recurrir al apoyo del citado Bloc), es interesante tener en
cuenta cómo se fraguó la ecotasa durante la legislatura
1999-2003 y por qué motivo profundo se mantuvo con toda su
virulencia por parte del Ejecutivo del Pacto de Progreso.
En este sentido, la mejor fuente de
información sobre por qué el Gobierno Antich de esos
años introdujo la ecotasa y se empecinó en su
mantenimiento, se encuentra en la historia novelada sobre el periodo
del Pacto de Progreso que periodista Jordi Bayona publicó en el
año 20041. Como se recordará, durante el periodo 1999-2003
el Sr. Bayona, como director de medios de comunicación,
ocupó un puesto muy relevante en la Presidencia del Govern. Por
tanto fue persona muy cercana al ex presidente Antich2.
El Sr. Bayona no oculta que la cuestión de
la ecotasa fue, como él mismo dice, “el caballo de batalla
de la legislatura”. Sin embargo, lo primero que de la
crónica suya llama la atención es la
trivialización que hace de la ecotasa, al señalar que no
era más que un punto del programa electoral “descrito en
menos de tres líneas”. Con ello viene a decir que no era
un punto relevante del programa y es como si se sorprendiese del
alcance que ese tema llegó a tener, lo cual a su vez sorprende
al lector. Pero hay algo que sorprende más: el propio periodista
cita que desde el primer momento se empezó a producir una
presión de los medios de comunicación y, se supone que
por extensión, de la sociedad, sugieriendo con ello que el
Govern del Pacto de Progreso no fue orientado de motu propio en esa
dirección3.
Siguiendo este hilo conductor, resulta espeluznante
entonces cómo se desencadena la decisión de introducir
este impuesto turístico. Según el Sr. Bayona, no fue
inicialmente una decisión autónoma del Govern, sino que
se produjo una decisión unilateral desde la sociedad civil de
Menorca, concretamente impulsada y aceptada por el sector hotelero
menorquín. En este contexto, el autor del libro pone en boca del
ex Presidente Antich estas palabras: “Ahora
ya está armada y nunca me hubiese imaginado que la
armarían los propios hoteleros. Ahora ya hemos pasado el punto
de no retorno…”.
Después resultó que una
mayoría de miembros de la directiva de la asociación
hotelera menorquina que en teoría impulsó el cambio
–siempre de acuerdo con la narración del Sr. Bayona-
había cambiado de opinión. Finalmente, el presidente de
la asociación no renovaría el cargo. De lo cual se
infiere que no parece que fuese exactamente el conjunto del sector
hotelero menorquín el que impulsara esta medida, sino más
bien un número muy reducido, minoritario y no representativo del
empresariado. Sin embargo, el ex Presidente Antich decidió
seguir adelante con la medida, incluso metiendo prisa al Departamento
de Hacienda para elaborar a toda velocidad el proyecto de ley del nuevo
impuesto.
Un aspecto chocante que se puede comprobar a
través de la lectura del libro de Bayona es que en ningún
momento hace una justificación de las razones económicas
por las cuales según el Govern del Pacto de Progreso era
necesaria una ecotasa, más allá de las puntuales
alusiones a un vago modelo turístico basado en las compras
medioambientales. Antes al contrario, el hilo conductor del relato es
más bien el de una lucha, con motivo de la ecotasa, contra lo
que el llama “las fuerzas del
mal”, contra la “estrategia del terror económico”, contra “los de
siempre”; contra “un empresariado excitado y grosero que no llegaba a
comprender el sentido más elemental de la democracia”. La impresión que extrae un lector con
actitud de objetividad es que verdaderamente con la ecotasa se
pretendió sojuzgar un sector económico, mientras que los
aspectos económicos objetivos (que sin duda algunos pudieron
tenerlos, aunque equivocadamente, de buena fe), quedaron en un segundo
plano. Este era al parecer el conjunto de sentimientos que había
anidado en algunos despachos gubernamentales.
Naturalmente, no es este el momento de recordar los
detalles de la batalla que entonces se generó, ni las razones de
fondo que en un sentido o en otro pudieron esgrimirse objetivamente
sobre la ecotasa, pues son de sobras conocidas4.
Sí en cambio, es procedente recordar lo que
parecen ser algunos de los elementos centrales de aquel proceso, por lo
que pudiesen tener de utilidad para el presente:
Si el relato del Sr. Bayona es una fiel
expresión de la realidad, la ecotasa fue introducida en Baleares
sin ningún criterio económico claro. Antes al contrario,
por lo que parece, fueron “presiones” (dicho sea en la
acepción ambigua) de los medios de comunicación y de
segmentos del cuerpo social los que incitaron al Govern de entonces a
moverse en este sentido, aún cuando carecía del conjunto
de ideas que diese cobertura a las acciones a desarrollar. Si esto fue
así, la sensación, por decirlo de manera suave, no es muy
positiva: en economía, nada hay más peligroso que un
Gobierno sin criterio.
La derivación de todo el proceso hacia la
controversia agria y profunda contra un sector económico
determinado, supuso un error sobre otro error. No hay muchos ejemplos
en la historia política de los países en que esto haya
sido así. Una cosa es la discrepancia sana y elegante y otra muy
diferente es el emproamiento directo.
Un error adicional también fue pensar, o
hacer creer, que el segmento empresarial de opositores a la medida,
aunque era poderoso, era poco numeroso y no tenía apoyo social.
Antes al contrario, la ecotasa afectó de lleno a las empresas
hoteleras de cualquier condición, grandes, medianas o
pequeñas, generando múltiples problemas financieros,
organizativos y comerciales. En realidad, el conflicto lo tuvo el
Govern no sólo con tal o cual empresario o con tal o cual
agrupación del empresariado, sino con el conjunto del sector
turístico. Los sinsabores de aquellos años aún
están presentes en muchas pymes.
Con estos precedentes, ¿qué cabe
esperar en la actualidad de las fuerzas de izquierda con opciones de
gobierno en nuestra Comunidad Autónoma? Es difícil, por
no decir imposible, saberlo ahora. A pesar de la posición actual
del Sr. Antich, no está claro que la idea de la ecotasa haya
sido descartada del pensamiento socialista de esta Comunidad
Autónoma y mucho menos del pensamiento de izquierdas en general
(ahí está, sin ir más lejos, el citado Bloc) . Por otro lado, no hay
que olvidar que, con la dinámica electoral presente en Baleares,
el conjunto de fuerzas de izquierda en principio sólo puede
gobernar bajo una coalición y no cabe descartar que una
iniciativa como la ecotasa vuelva a suscitarse. Tal vez no es tanto un
asunto del corto, como del medio plazo5.