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ALMENDRA Y  ALGARROBA: PRODUCCION Y MERCADO
Desde las instalaciones de Binnisalem nos cuenta la situación en la que se encuentran estos dos cultivos tan significativos para el sector primario de la economía mallorquina y tan integrados en el paisaje de nuestra isla.

LIBERTAD BALEAR: Vosotros constituisteis una sociedad en el año 89 con la intención de optimizar, salvar, recuperar o sanear el cultivo y explotación de almendros y algarrobos.

EDUARDO CERDÁ: Comenzamos constituyendo la S.A.D (Sociedad Agraria de Transformación) de productores mallorquines de frutos secos para poder entrar a formar parte del proyecto de Bruselas de planes de mejora del cultivo de la almendra en zonas desfavorecidas, en zonas de secano. Por cuestiones de reglamentación de la Unión Europea y para amalgamar a toda la gente que quiso incorporarse, tuvimos que montar una segunda y hasta una tercera organización. Se trata de una sociedad y dos cooperativas pero funcionamos como una empresa, una entidad; de este modo todos tuvimos acceso a estos planes de mejora, imprescindibles para salvar el cultivo empobrecido y la explotación obsoleta de estos dos árboles.

L. B.: ¿En que consistían estos planes de mejora?

E. CERDÁ: En  ayudar económicamente al cultivo de la almendra y el algarrobo en las hectáreas inscritas en la sociedad para salvar el cultivo y mejorar la explotación. Se les daba una ayuda de 240 por hectárea si se mantenía el cultivo; si se hacía un arranque de la plantación y se plantaba nueva, las ayudas ascendían a algo más de 500 euros.

L. B.: ¿Era necesario arrancar?

E. CERDÁ: Si para regenerar el cultivo. En una hectárea, por ejemplo, donde había 20 almendros, el arranqué permitió la replantación de 200 nuevos árboles que dan más y mejor fruto. Se eligieron ciertas variedades  más adecuadas a la temperatura y clima de aquí, que no coincidiera su floración con las bajas temperaturas, con las heladas, variedades que florecen a finales de febrero, principios de marzo…

L. B.: ¿Quiénes se acogieron a estas mejoras?

E. CERDÁ: Gente con plantación antigua y sin producción, gente con una hectárea, gente con una cuarterada, con cientos de  hectáreas…La media de cada plantación es de tres hectáreas y media. Todo el que la mantuviera, recogiera la almendra y la comercializase recibía la ayuda.

L. B.: ¿Cual es la finalidad de la Sociedad?

E. CERDÁ: La finalidad era y es la concentración de la oferta, evitar la dispersión de los productores, regular el precio y evitar los problemas de competencia que la oferta no concentrada supone tanto para los  productores (grandes y pequeños) como ante los mercados interno y nacional y frente a mercados internacionales muy competitivos como el americano. Además de esto, nuestras funciones son variadas: buscar canales de distribución, mercados de comercialización, gestión de ayudas comunitarias (U.E), estatales (M.A.P.A) o autonómicas (C.A.I.B.), financiamos y nos ocupamos del almacenaje, servicios integrales de poda, recogida, plantación…

L. B.: ¿Cuántos socios tenéis y cuantas hectáreas de cultivo acogéis?

E. CERDÁ: Hay alrededor de 3.870 socios y unas 18.000 hectáreas de cultivo. Almacenamos el 70% de la producción de toda la almendra de Mallorca y el 60% de la producción de la algarroba.

L. B.: La regulación del precio supondrá ciertas obligaciones con los socios ¿compráis toda la producción de los mismos?

E. CERDÁ: Así es. Todo lo que el socio nos trae se lo compramos. Respetamos ciertos limites de venta por cuenta de cada uno porque es tradicional entre comercios y productores de la zona desde mucho antes de nosotros constituirnos en el año 89, pero el grueso de la producción de la almendra y la algarroba la concentramos en nuestros almacenes. El productor tiene que entregar su producción a la sociedad para recibir ayudas de la P.A.C., nosotros regulamos el precio en función del mercado y sus oportunidades. No especulamos demasiado para no arriesgar demasiado la cosecha, somos bastante conservadores, ahí creo que reside la confianza de nuestros asociados.

L. B.: ¿Qué precio pagáis al productor?

E. CERDÁ: Este año, por ejemplo, se han almacenado 1.600.000 kilos de almendra- cáscara y se ha pagado a 3,10€ por kilo de almendra-grano (por cada kilo de cáscara se consigue 220 gramos de grano). Hemos vendido a 4,10 o 4,15€, dependiendo si era pepita o harina.

L. B.: ¿Vuestra función es de almacenaje y transformación una vez comprada la producción o sólo almacenaje?

E. CERDÁ: Nuestras instalaciones están concebidas en principio para almacenar, guardar almendra en cáscara. Desde hace dos años enviamos a romper la almendra y se nos devuelve en grano: lo pelamos, lo seleccionamos y hacemos dos cosas: envasarla para el consumo de boca o  fabricar harina de almendra con el grano roto.

L. B.: ¿Tenéis muchas variedades de almendra?

E. CERDÁ: Aquí sólo entra almendra mallorquina. A través del gobierno conseguimos la Marca de Garantía de almendra mallorquina y para envasar con esta marca se tienen que cumplir unos requisitos de calidad regulados por todos los que la utilizan y revisada por el Govern Balear.

L. B.: ¿Os fundamentais en criterios de calidad o salís también a competir en precio?

E. CERDÁ: La almendra mallorquina es muy buena por los aceites y nos da la oportunidad de basarnos en criterios de calidad para su comercialización. No podemos competir en precio con otros países productores. El mercado americano es el competidor más duro, la almendra californiana es la que marca los precios. La calidad de aquella es muy inferior a la nuestra  porque no tiene aceites, se cultivan en terreno arenoso y son plantaciones de regadío por inundación con almendros que duran 20 años forzando al máximo la productividad del árbol. Eso si, de aspecto son más grandes, más regulares, más uniformes, pero mucho más insípidas. Muchos de nuestros clientes utilizan nuestra almendra para mezclar, así la calidad de su producto aumenta.

L. B.: Y en el mercado español ¿que competencia tenéis?

E. CERDÁ: En España tenemos competencia con la variedad de almendra “Marcota”, de excelente calidad y que aquí no se cultiva, también con la almendra alicantina  “Llargueta”. Frente a todas ellas, la nuestra puede presumir de su calidad por los aceites.

L. B.: ¿Todos los productores están asociados?

E. CERDÁ: Si, si se quieren las ayudas es imprescindible pertenecer a una de las tres asociaciones existentes. El nuestro es el principal grupo de productores de almendra de baleares y el tercero del estado español.

L. B.: Las ayudas son, como supongo por el resto de cultivos de las islas, imprescindibles par poder seguir con este cultivo.

E. CERDÁ: Así es. Los planes de mejora han durado 10 años y se han alargado hasta 12, pero ya han terminado. Ahora, y hasta el 2.013, han comenzado las ayudas de la P.A.C. (Política Agraria Comunitaria) que pretende pagar por hectárea de cultivo y en función de ese cultivo en paga única por polígono, parcela y recinto. Las ayudas son imprescindibles debido al precio bajísimo del fruto, lo caro de la mano de obra para plantación, cuidado y labores de recogida, abonos, etc. El precio es el mismo que hace 30 años.

L. B.: ¿Qué ayudas locales recibís?

E. CERDÁ: Por parte del gobierno balear ha habido ayudas para reponer almendros muertos, 20€ por unidad para reponerlo por uno joven en caso de perdida por sequía. Se trata de ayudas paralelas para que el cultivo no se llegue a abandonar o se abandone la parcela o se sustituya el cultivo por otro.

L. B.: Hablemos ahora de la algarroba

E. CERDÁ: Aquí se recibe y se vende a los troceadores que existen en Mallorca que separan la pulpa del garrofín, que es la semilla.

L. B.: ¿Para que sirve?
 
E. CERDÁ: El germen de garrofín sirve para perfumería, leche maternizada, conservas, aditivo para explosivo. Con la pulpa se hacen piensos de animales. La harina de algarroba tostada es  bien manipulada es muy parecida al cacao, es un aditivo natural muy utilizado y apreciado (E-240) en alimentación, helados, etc.
Por Maria Bannatyne
Eduardo Cerdà
Entrevistamos esta semana a EDUARDO CERDÁ, gerente de una de las sociedades- cooperativas de almendros y algarrobas con más socios y hectáreas de Mallorca.
“La recolección está muy mecanizada. Antes se recogía a mano, se pelaba, incluso se soleaba, ahora ni eso. Se pela y se seca aquí, en nuestras instalaciones, se hacen pruebas de humedad si son necesarias y se almacena en los silos”.
“El mayor productor de almendras, Explotaciones agrarias Son Serra, tiene 32.000 árboles, se acogió a los planes de mejora de reconversión, arrancó todo lo que tenía, lo puso en regadío y hoy en día produce unas 300.000 kilos cada año”.
“Todo lo que era viña  se reconvirtió en almendra a mediados del siglo pasado por la filoxera, la enfermedad que acabó con los viñedos. La almendra ha sido un cultivo rentable durante décadas, incluso se decía que la cosecha daba para pagar la carrera de los hijos. Hoy en día se necesitan ayudas que permitan continuar con el cultivo del almendro sino queremos que se abandone o desaparezca”.
“La mayor superficie de producción de almendra en Mallorca está situada en la zona centro-oeste de la isla: Marratxí, Bunyola, Santa María, Sencelles, Lloseta y Selva. De la zona este tenemos que mencionar Manacor, San Lorenzo y Son Servera”
“Una de las novedades de las que más orgullosos nos sentimos es la bebida energética que pronto saldrá a la venta y de la que nosotros tenemos los derechos de distribución y comercialización: VIT-ALMEN. Es una bebida de diseño, totalmente natural y se ha hecho en colaboración con la Universidad de las Illes Balears, que es quien tiene los derechos de la patente”.
LA ECONOMÍA BALEAR