Casi todos los ‘megayates’ del mundo
concentrados en Palma durante cuatro dÍas, en la mayor
concentraciÓn de embarcaciones de estas caracterÍsticas
Palma. La bahía de Palma está
acostumbrada a acoger regatas, forma parte de su encanto. Sin embargo,
la Superyacht Cup (SYC) no es una regata cualquiera. De hecho, la
edición de 2007 ha supuesto la mayor y más espectacular
concentración de ‘megayates’ (52) jamás vista
- con más dos kilómetros de barcos alineados de proa a
popa-, hasta el punto de que casi todos los ‘super yates’
que existen en el mundo han acudido a Palma de Mallorca del 16 al 19 de
junio. Las cifras de esta concentración impresionan, tanto por
la dimensión de los barcos que van desde los 24 metros a los
88,6 metros de eslora del velero americano ‘Maltese Falcon’
-construido por Perini Navi en 2006-, como si traducimos lo que suponen
52 yates de estas características en asistentes (más de
1.500), en inversión (si estimamos que un yate de este nivel
cuesta como mínimo 10 millones de euros, entonces podremos
concluir que esta semana más de 520 millones de euros en barcos
han estado amarrados en el Dique del Oeste), o en previsiones de
impacto económico en Mallorca en tan sólo cuatro
días de regata.
Espectacular fue también la cena de clausura
y entrega de premios, ofrecida por el gobierno de Nueva Zelanda, con
materia prima y artistas traídos expresamente de Oceanía,
que contó con la presencia de más de 1.000 asistentes y
un impresionante espectáculo de fuego y ‘demonis’
para poner el broche de oro a esta internacional regata. La
próxima cita será en la isla caribeña de Antigua
en diciembre de este año.
Impacto económico
Un estudio de la Cámara de Comercio de
Mallorca estima que la edición de 2007 de este evento
generará más de 31 millones de euros de ingresos
directos, el triple que en 2006, que generó 11,3 millones de
euros con la presencia de 18 ‘super yates’. Según
las encuestas realizadas con motivo de este estudio, a pesar de que la
regata sólo dura cuatro días, la estancia media de los
participantes (entre tripulación, espónsores y
organizadores) alcanza un mes, con un gasto medio por persona y
día de 371 euros entre alojamiento, restauración,
transporte y otros servicios turísticos. Además, hay que
tener en cuenta que los ingresos generados por los participantes no son
más que la mitad del total generado por esta regata. Los
ingresos vinculados a las embarcaciones tienen tanta o más
importancia, y además suponen un impulso para la industria
náutica de la isla. De hecho, uno de los objetivos de los
organizadores es convertir a Mallorca en referente del
Mediterráneo para este tipo de embarcaciones y de armadores, de
manera que elijan la isla para hibernar y como lugar para hacer sus
reparaciones.
Para los profanos en la materia probablemente esta
regata será una más en el calendario, de las muchas que
se celebran en la bahía de la capital balear. Sin embargo, el
interés de esta regata es múltiple. No sólo por la
belleza de las embarcaciones participantes, cada una diferente y
diseñada en exclusiva para su propietario, sino por el hecho de
que estos barcos son particulares y no están diseñados
para competir. Pasear por el muelle del Dique del Oeste estos
días se ha convertido en un espectáculo ya que cada
embarcación tiene su historia y su atractivo. Reunirlos para la
regata es sólo una excusa para que importantes armadores de todo
el mundo, disfruten durante unos días del mar y del reencuentro.
Para Mallorca ha supuesto una oportunidad única para dar a
conocer al mundo sus posibilidades desde el punto de vista
náutico: un inmejorable campo de regatas, buen tiempo, unas
aguas y una costa preciosas y unas instalaciones adecuadas para
embarcaciones de esta envergadura. Más de 70 periodistas
internacionales contribuirán en la labor de dar a conocer las
bondades de Baleares. En ese sentido, citas como la Superyacht deben
consolidarse en el calendario para que la isla se convierta en un
referente en Europa.
Además, este evento no sólo genera
beneficios para las Islas. La celebración de la regata ha sido
también el escenario de múltiples negocios. Paralelamente
a la competición, la actividad en tierra ha sido intensa,
sólo comparable a la que transcurre en los mayores encuentros de
‘megayates’ como el Monaco Yacht Show, pero en esta
ocasión sólo con barcos de vela. Muchos de los astilleros
de referencia mundial como Perini Navi, Wally, Vitters, Alloy Yachts
and Royal Huisman han aprovechado esta oportunidad para dar a conocer
sus últimos trabajos. La Superyacht ha sido el mejor escenario
para dar vender nuevos productos a sus clientes. También
arquitectos navales de referencia -de la talla de Ed Dubois, Gerry
Dijkstra o Phillipe Briand-, y diseñadores de interiores han
estado en Palma estos días, para presentar sus últimas
creaciones y contactar con potenciales clientes.
El evento
Para acoger a estos 52 barcos se ha creado
prácticamente un puerto nuevo de manera temporal bajo las
murallas del histórico Castillo de San Carlos. Durante este
tiempo, el Dique del Oeste ha dejado atrás su actividad
tradicional de cruceros y ferrys para convertirse en un puerto con
zonas VIP para patrocinadores y visitantes, un área de
cafetería para las tripulaciones y una gran carpa, donde se
celebró la cena de clausura y la entrega de premios de la
Superyacht Cup y de la New Zealand Millennium Cup.
Parte del éxito de esta edición
radica en el hecho de que con motivo de la Copa América de Vela
celebrada en Valencia, se han unido en un único evento dos
regatas: la Superyacht Cup y la New Zealand Millennium Cup, un trofeo
que tradicionalmente acompaña a la Copa América. Aunque
la SYC llevaba años celebrándose en aguas mallorquinas,
el 2007 ha sido el año de su consagración, por el
espectáculo que han ofrecido los 52 ‘megayates’ y
porque ambas competiciones unidas han despertado el interés de
la mayor parte de las mejores embarcaciones de vela del mundo.
Sólo queda esperar que eventos de esta magnitud se repitan
muchas veces en las Islas, ya que representan una oportunidad
única para el ocio, el negocio y la promoción.