Valencia, Madrid, Bilbao o Barcelona, así
como otras cuidades que desean figurar en el mapa del diseño y
la vanguardia, participan hoy por hoy en una competencia basada
en el concepto de ‘marca’. Así es como los sellos de
arquitectos como Frank Gehry o Jean Nouvelle, han creado un nuevo
concepto de urbanismo. La Economía Balear quiere saber
qué papel juegan las Baleares en esta carrera de popularidad,
que por otra parte, podría beneficiar a las islas con una
destacionalización del turismo.
Con este propósito, hablamos con Lluis Corral, presidente del
Colegio de Arquitectos de las Islas Baleares, para saber de primera
mano, qué actuaciones se están llevando a cabo
actualmente y cómo se perfila el trazado urbanístico de
las baleares en el s. XXI:
“No sé si en Baleares necesitamos un
Guggenheim, pero sí una serie de elementos que puedan ir uniendo
este concepto de turismo cultural”, afirma Corral. “El Palacio de
Congresos tenía algo de esa finalidad, conseguir un hito
también aquí así de importante atrayendo lo que es
el mercado turístico de congresos. No es un Guggenheim pero
sí un elemento importante”.
Un tema vinculado a esta necesidad es el concurso
internacional de Platja de Palma, que según Corral “no está
buscando su Gugenheim porque tenemos un elemento natural importante y
sólo se quiere potenciar a través de la
arquitectura”. Por ello es necesario conseguir que Platja de
Palma “ se reordene para seguir manteniendo su
atracción”.
Dentro de esta línea, Corral nos destaca alguno de los
proyectos más emblemáticos que se están
desarrollando en estos momentos. Éste es el caso del auditorio
de Pollença de Rafael Moneo, que “va a ser un hito y algo para estar
orgullosos”, famoso por obras como la fundación
Miró.
También destacan proyectos como el estudio
de exposición diseñado por Libeski, ganador del concurso de la zona cero de Nueva York hace
cuatro años, y que diseñó este edificio para la
exhibición de las obras de una pintora norteamericana. “Es
un edificio muy singular y se nota a primera vista que responde a una
arquitectura muy especial y ahí está”.
Por su parte Carlos
Ferrater está haciendo el proyecto
del nuevo ayuntamiento de la ciudad de Palma, proyecto que ya se ha
visto en alguna que otra proyección. También destaca el
recinto ferial, que se iba a hacer en el polígono de Levante y
que ahora arquitectos de la península desarrollarán en
terrenos del arquitecto. Y por último, Jean Nouvell y las viviendas de
Can Domenge en Ibiza.
Hay un pequeño edificio poco conocido y
magnífico de Javier García
Solera, alicantino, laboratorio de
infertilidad que está en Camí dels Reis, entre la
carretarera de Son Rapinya y Son Ponent, que es pequeño y de
gran calidad.
Según Corral, “Es cierto que se tiende a trivializar el arte
arquitectónico con conceptos de marca”; Nouvell, Moneo,
entre otros. Afortunadamente, aquí tenemos un grupo importante
de arquitectos que están desarrollando una buena arquitectura.
Elías Torres, es
por el momento el arquitecto balear con mayor proyección
internacional, , con obras conocidas como las escaleras de
Toledo, el Forum de Barcelona, su intervención en la muralla de
Palma o en Dalt vila en Ibiza. Sin embago, Corral destaca diseños como el del Conservatorio de
música en la carretera de Vall de Soller, realizado por la
pareja de arquitectos Jaime Coll y Judit Leclerc. Leclerq es mallorquin y hace escasos meses ganó el premio
Ciudad de Barcelona por un edificio de viviendas para estudiantes en la
capital condal. Otro arquitecto joven es Jaime Ferrer, que ganó el
concurso de La Soledat, cuyo proyecto ha sido reconocido en Madrid en
un premio para jóvenes arquitectos, de estos que poco a poco van
trascendiendo de Baleares
“Pero creo que más que hablar de
nombres es mejor hablar de ese grupo de arquitectos jóvenes que
hay en Mallorca que están siendo objeto de reconocimiento en
distintos concursos de arquitectura y que integran estos nuevos
conceptos de arquitectura alternativa”, comenta Corral.
Corral critica el
“eclecticismo de esta pseudo arquitectura mallorquina, que se
está haciendo comercial en los últimos
años”. En este sentido, afirma que “tiene poco de
mallorquina y mucho folkclore ya que la compran extranjeros”.
Esta arquitectura se basa en el uso de balaustradas y arquitos que
“no corresponde, ya que la arquitectura mallorquina es mucho
más sobria originalmente sin estos elementos que falsean el
paisaje”.
“Hay un intento de reiniciarse en una
arquitectura contemporánea y sostenible”. Para ello se han
lanzado diversos concursos como el del Centro de Interpretación
del Casco Histórico, que se celebra en unas semanas y donde se
han presentado 120 proyectos. Su importancia radica en que será
el arranque de la fachada marítima. También destaca la
realización de las torres del Temple.
Respecto a la reciente protección del
edificio de Gesa-Endesa de Palma, Corral asegura que “es un edificio que marca una
época casi sin ejemplo en las islas, y no hay otro edificio
semejante, aparte del Reina, y su valor reside en su gran
simplicidad”. Además, añade “es un edificio
que está vivo y que puede seguir trabajando como tal. No
intenamos conseguir un monumento sinó que el edificio perdure,
ya que ni desvirtúa la fachada marítima ni mucho menos el
paseo”.
De hecho, “el arquitecto que lo
diseñó lo planteó como un primer elemento de
desarrollo de la nueva ciudad contemporánea no sólo en un
entorno vacío”. En este sentido, los nuevos edificios
“son murallas y pantallas al mar, cuando tendríamos que
hacer edificios perpendicularmente al mar”.
Un arreglo que se adapta al proyecto de abrir la
ciudad al mar. Los nuevos edificios son murallas y pantallas al mar,
cuando hagamos los edifcios perpendicularmente al mar, este
estará perpendicular.
Volviendo al tema de la sostenibilidad, se centra
sobre todo en dispositivos para ahorrar energía a todos los
niveles. “Se trata de estar medianamente adelantados en la
aplicación del código técnico instaurado en
España que nos obliga a una refundición de nuestros
proyectos técnicos en temas de bioclimática y
energías alternativas”.
De este modo, se trata de potenciar las ubicaciones
de los edificios aprovechando lo que la naturaleza nos da. Por ejemplo,
empleando nuevos materiales que incidan en ese ahorro
energético, y principalmente, usando sistemas
bioclimáticos que disminuyan el uso de aparatos como el aire
acondicionado, como es el caso de aprovechar los recorridos del agua
por distintos lugares hacia el subsuelo o aprovechar el tema de los
sures y nortes para regular la temperatura.
Fachada Marítima
Respecto a la fachada marítima, se
está planteando la opción de dejar un espacio verde. Pero
Corral considera
que “aunque en la ciudad hay carencias de zonas verdes, si dejas
ese espacio sin edificar lo que se ve detrás no tiene el
más mínimo interés arquitectónico para que
justifique el dejar esa zona así”.
“Yo creo que hay unos grandísimos
retos”, concluye Corral, y volviendo al tema turístico
“tenemos que mantener nuestra gallina de los huevos de oro
extremando nuestra actuación urbanística y factores
claves son: el paisaje, ya sea natural o urbano, y la
conservación del medio rural, permitiendo que el suelo
rústico conserve su razón de ser”.
El tema de la costa es algo “vital y en ello
ha contribuido mucho la normativa de ordenación de la oferta
turística”. Dada la importancia del turismo nórdico
“hay que tener en cuenta la demanda de puertos, infraestructuras,
etcétera... Debe tenerse en cuenta la relación entre lo
turístico, lo social y medioambiental ante este turismo
residencial”.
“La introducción de infraestructuras
para conectar distintos núcleos está promoviendo una
mayor utilización del territorio”. Así, se tiene
que “profundizar en la movilidad y apostar por el transporte
público”. En este sentido, el tema de los trenes
está teniendo una gran revitalización.
En definitiva: el futuro de la arquitectura balear
pasa, según Corral, por un replanteamiento del diseño urbanístico
que descongestione las fachadas marítimas, desarrolle un nuevo
atractivo cultural a las islas y se sustente, sobre todo, en conceptos
de sostenibilidad y conservación del medio natural balear.