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La industria olvidada
José Antonio Roselló Rausell
Como botón de muestra, resulta interesante constatar el reducido número de análisis realizado en los últimos años sobre este sector. Concretamente, el estudio monográfico sobre la industria en Mallorca, que se realizó bajo el impulso del Círculo de Economía de Mallorca en el año 2002 y que vino a cubrir parcialmente una laguna que existía desde hacía tiempo. También, el estudio de historia económica industrial coordinado por el profesor Manera ese  mismo año 2002; o la monografía parcial dedicada al subsector del calzado por parte del propio Sr. Manera, incluida dentro de la obra colectiva del Servicio de Estudios del BBVA dedicada a Baleares en el año 20031.
Aparte de estos trabajos, no hay prácticamente nada más, salvo los tratamientos de la industria en los informes económicos anuales sobre la economía balear que realizan diversas entidades, pero que como es natural se enfocan desde la óptica más propia del análisis de coyuntura.
También resulta significativo el hecho de que en una de las más recientes obras de referencia sobre la economía balear y su modelo de crecimiento, impulsada también por el Círculo de Economía, publicada a principios de 2006, no fuese posible incorporar una ponencia exclusiva sobre el sector industrial2.
Desde otra perspectiva, este olvido de la industria se vio reflejado en la patente pobreza, en este terreno, de los programas electorales ante las elecciones autonómicas de 2003.
Cabe señalar, además, que esta actitud de olvido de la industria responde a una cierta visión que se da en Mallorca con arreglo a la cual se tiende a pensar que este sector tiene cada vez más una presencia secundaria, precaria y con tendencia a lo testimonial, a lo irrelevante y que está próximo a desaparecer. Por decirlo de manera gráfica, es como si la industria se encontrase en una especie de periodo de fin de reinado.   
Es verdad que algunos hechos son incontrovertibles. Así, tal como se reflejó en el citado estudio del Círculo de Economía del año 2002, entre 1985 y final del siglo XX, la industria perdió unos 20.000 puestos de trabajo. Correlativo a ello, la caída de su presencia relativa en el conjunto de la economía era un hecho palpable y en determinados casos se había producido una clara destrucción de tejido industrial.
Adicionalmente, durante los años que llevamos de siglo XXI, la evolución de la industria balear estaría presentando una serie de altibajos, reflejados en la evolución de sus magnitudes básicas (índice de producción industrial, PIB industrial, empleo, productividad) que avalarían más si cabe la poca importancia que se está atribuyendo al sector. Por ejemplo, en los últimos años el crecimiento del sector industrial sería positivo, pero oscilando en un rango comprendido entre el 1,3 y el 1,7%.
Sin embargo, la consideración de la industria como un sector segundón y apocado, próximo a la extinción, conduce a un error de envergadura que es conveniente poner de manifiesto3.
Para empezar, hay que recordar que tanto en el conjunto de Menorca, como en determinadas partes características de Mallorca, las actividades industriales ocupan un lugar preeminente, especialmente en lo que se refiere a las actividades de la llamada industria tradicional (calzado, bisutería, metalurgia, mueble,…), así como más recientemente al nuevo impulso de la industria agroalimentaria, entre otras. En el caso de Ibiza estarían despuntando también las actividades vinculadas al mundo de la moda (aunque en este caso forzoso es reconocer que hay que tratar desde otra perspectiva).
Se da la circunstancia de que en lo referente a las industrias tradicionales, estas actividades realizadas en Menoría y Mallorca son punteras a nivel nacional e internacional. En efecto: las producciones insulares de estas ramas suponen un porcentaje muy relevante y decisivo del conjunto de la producción y la exportación nacional; registran elevados niveles de calidad, compitiendo en la mayoría de ocasiones más por este factor de calidad que por el precio. Se trata de actividades profundamente inmersas en la economía internacional, no sólo en lo referente a al aspecto exportador, sino también en lo que a integración de la cadena productiva se refiere (es decir, que integran sus procesos de producción en varias localizaciones) y, en suma, que para poder sobrevivir, se han adaptado a los requerimientos de la nueva economía internacional.
Existe además un elemento que pasa desapercibido, pero que es la clave de bóveda del futuro del sector. A saber, que siendo conscientes de las dificultades crecientes del mundo en que vivimos, con la aparición de nuevos países exportadores y nuevas corrientes comerciales4, los industriales afrontan el futuro con seguridad, con la cabeza alta, con un optimismo realista y con el credencial que les da el hecho constatado de estar presentes en un sinnúmero de mercados y países de todo el orbe. Esta confianza en sí mismos y en su futuro, que no es osadía ciega, sino fruto de un examen racional de la situación y una estrategia meditada de cómo enfrentarse a los problemas, es palpable, no sólo en las firmas de referencia, sino en las mismas industrias satélites de las primeras.
En el ámbito mallorquín se piensa básicamente en turismo y esto hace perder no pocas veces la perspectiva real de las cosas. Ciertamente, hay una razón objetiva para que ello sea así: el turismo es la actividad esencial de la cual mana la mayor parte de la economía balear, pero ello no obsta a que un buen análisis de conjunto debería ser más proclive a identificar la diversidad de la economía. En este sentido, no está de más recordar que la industria, al margen de que su contribución al PIB o al empleo no se puede despreciar (alrededor del 8,5% del total), es un factor esencial para contribuir al desarrollo de las actividades de I+D+I y de penetración de la sociedad del conocimiento. También, en óptica de futuro, algunas producciones están llamadas a representar un cierto papel en el desarrollo eventual de determinados segmentos de turismo.  
En suma, la presencia de determinadas producciones baleares en relación al conjunto nacional; la calidad de las mismas; la seguridad y racionalidad con que se afronta el futuro y las posibilidades objetivas y no voluntaristas, son buenas razones para sacar al sector industrial del olvido relativo en que los estudios de economía y los análisis económicos le tienen sumido.
 
LA ECONOMÍA BALEAR
En el marco de la reflexión actual sobre los sectores económicos de de Baleares y el futuro de su economía, llama la atención el olvido a que en los diferentes análisis es sometida la industria balear.
 
1 Ver, A. Forcades y J,A. Roselló, Situación actual y perspectivas de la industria en Mallorca, Cercle d’Economia de Mallorca, edición apoyada por la Cambra de Comerç de Mallorca, Eivissa i Formentera, Palma, 2002. Este estudio, en buen número de sus pasajes, abarcó el conjunto de la industria balear. Ver también, Carles Manera (Director), Las islas del calzado. Historia económica del sector en Baleares, 1200-2000, Lleonard Muntaner, Palma, 2002; y Carles Manera, La formación de un distrito industrial del calzado en Mallorca,1970-2000, Servicio de Estudios del BBVA, Obra colectiva sobre la economía de Baleares, Madrid, 2003.
2 Se trata de la obra Cercle d’Economia de Mallorca, Repensem el creixement balear, edición apoyada por la Cambra de Comerç de Mallorca,Palma, 2006. La obra recoge las ponencias y síntesis de las Jornadas organizadas al efecto por el Cercle d’Economia durante mayo de 2005. En honor a la verdad, hay que decir que el enfoque de las temáticas del programa fue básicamente horizontal. Por tanto, también afectaba a la industria, aunque de manera indirecta y colateral.
3 Ya en 2002 llamé la atención sobre este hecho mediante un artículo aparecido bajo el título de La industria balear también existe, aparecido en La Economía Balear, El Mundo- El Día de Baleares, de 10-12-2002.
4 La reciente incorporación de Vietnam a la Organización Mundial de Comercio es el último símbolo y ejemplo de estas nuevas realidades. Los conocedor4es del mercado conocen bien el potencial exportador de este país.