Como botón de muestra, resulta interesante
constatar el reducido número de análisis realizado en los
últimos años sobre este sector. Concretamente, el estudio
monográfico sobre la industria en Mallorca, que se
realizó bajo el impulso del Círculo de Economía de
Mallorca en el año 2002 y que vino a cubrir parcialmente una
laguna que existía desde hacía tiempo. También, el
estudio de historia económica industrial coordinado por el
profesor Manera ese mismo año 2002; o la monografía
parcial dedicada al subsector del calzado por parte del propio Sr.
Manera, incluida dentro de la obra colectiva del Servicio de Estudios
del BBVA dedicada a Baleares en el año 20031.
Aparte de estos trabajos, no hay
prácticamente nada más, salvo los tratamientos de la
industria en los informes económicos anuales sobre la
economía balear que realizan diversas entidades, pero que como
es natural se enfocan desde la óptica más propia del
análisis de coyuntura.
También resulta significativo el hecho de
que en una de las más recientes obras de referencia sobre la
economía balear y su modelo de crecimiento, impulsada
también por el Círculo de Economía, publicada a
principios de 2006, no fuese posible incorporar una ponencia exclusiva
sobre el sector industrial2.
Desde otra perspectiva, este olvido de la industria
se vio reflejado en la patente pobreza, en este terreno, de los
programas electorales ante las elecciones autonómicas de 2003.
Cabe señalar, además, que esta
actitud de olvido de la industria responde a una cierta visión
que se da en Mallorca con arreglo a la cual se tiende a pensar que este
sector tiene cada vez más una presencia secundaria, precaria y
con tendencia a lo testimonial, a lo irrelevante y que está
próximo a desaparecer. Por decirlo de manera gráfica, es
como si la industria se encontrase en una especie de periodo de fin de
reinado.
Es verdad que algunos hechos son incontrovertibles.
Así, tal como se reflejó en el citado estudio del
Círculo de Economía del año 2002, entre 1985 y
final del siglo XX, la industria perdió unos 20.000 puestos de
trabajo. Correlativo a ello, la caída de su presencia relativa
en el conjunto de la economía era un hecho palpable y en
determinados casos se había producido una clara
destrucción de tejido industrial.
Adicionalmente, durante los años que
llevamos de siglo XXI, la evolución de la industria balear
estaría presentando una serie de altibajos, reflejados en la
evolución de sus magnitudes básicas (índice de
producción industrial, PIB industrial, empleo, productividad)
que avalarían más si cabe la poca importancia que se
está atribuyendo al sector. Por ejemplo, en los últimos
años el crecimiento del sector industrial sería positivo,
pero oscilando en un rango comprendido entre el 1,3 y el 1,7%.
Sin embargo, la consideración de la
industria como un sector segundón y apocado, próximo a la
extinción, conduce a un error de envergadura que es conveniente
poner de manifiesto3.
Para empezar, hay que recordar que tanto en el
conjunto de Menorca, como en determinadas partes características
de Mallorca, las actividades industriales ocupan un lugar preeminente,
especialmente en lo que se refiere a las actividades de la llamada
industria tradicional (calzado, bisutería, metalurgia,
mueble,…), así como más recientemente al nuevo
impulso de la industria agroalimentaria, entre otras. En el caso de
Ibiza estarían despuntando también las actividades
vinculadas al mundo de la moda (aunque en este caso forzoso es
reconocer que hay que tratar desde otra perspectiva).
Se da la circunstancia de que en lo referente a las
industrias tradicionales, estas actividades realizadas en
Menoría y Mallorca son punteras a nivel nacional e
internacional. En efecto: las producciones insulares de estas ramas
suponen un porcentaje muy relevante y decisivo del conjunto de la
producción y la exportación nacional; registran elevados
niveles de calidad, compitiendo en la mayoría de ocasiones
más por este factor de calidad que por el precio. Se trata de
actividades profundamente inmersas en la economía internacional,
no sólo en lo referente a al aspecto exportador, sino
también en lo que a integración de la cadena productiva
se refiere (es decir, que integran sus procesos de producción en
varias localizaciones) y, en suma, que para poder sobrevivir, se han
adaptado a los requerimientos de la nueva economía
internacional.
Existe además un elemento que pasa
desapercibido, pero que es la clave de bóveda del futuro del
sector. A saber, que siendo conscientes de las dificultades crecientes
del mundo en que vivimos, con la aparición de nuevos
países exportadores y nuevas corrientes comerciales4, los industriales
afrontan el futuro con seguridad, con la cabeza alta, con un optimismo
realista y con el credencial que les da el hecho constatado de estar
presentes en un sinnúmero de mercados y países de todo el
orbe. Esta confianza en sí mismos y en su futuro, que no es
osadía ciega, sino fruto de un examen racional de la
situación y una estrategia meditada de cómo enfrentarse a
los problemas, es palpable, no sólo en las firmas de referencia,
sino en las mismas industrias satélites de las primeras.
En el ámbito mallorquín se piensa
básicamente en turismo y esto hace perder no pocas veces la
perspectiva real de las cosas. Ciertamente, hay una razón
objetiva para que ello sea así: el turismo es la actividad
esencial de la cual mana la mayor parte de la economía balear,
pero ello no obsta a que un buen análisis de conjunto
debería ser más proclive a identificar la diversidad de
la economía. En este sentido, no está de más
recordar que la industria, al margen de que su contribución al
PIB o al empleo no se puede despreciar (alrededor del 8,5% del total),
es un factor esencial para contribuir al desarrollo de las actividades
de I+D+I y de penetración de la sociedad del conocimiento.
También, en óptica de futuro, algunas producciones
están llamadas a representar un cierto papel en el desarrollo
eventual de determinados segmentos de turismo.
En suma, la presencia de determinadas producciones
baleares en relación al conjunto nacional; la calidad de las
mismas; la seguridad y racionalidad con que se afronta el futuro y las
posibilidades objetivas y no voluntaristas, son buenas razones para
sacar al sector industrial del olvido relativo en que los estudios de
economía y los análisis económicos le tienen
sumido.
1 Ver, A.
Forcades y J,A. Roselló, Situación
actual y perspectivas de la industria en Mallorca, Cercle d’Economia de Mallorca, edición apoyada
por la Cambra de Comerç de Mallorca, Eivissa i Formentera,
Palma, 2002. Este estudio, en buen número de sus pasajes,
abarcó el conjunto de la industria balear. Ver también,
Carles Manera (Director), Las islas del
calzado. Historia económica del sector en Baleares, 1200-2000, Lleonard Muntaner, Palma, 2002; y Carles Manera, La formación de un distrito industrial del calzado
en Mallorca,1970-2000, Servicio de Estudios
del BBVA, Obra colectiva sobre la economía de Baleares, Madrid,
2003.
2 Se trata de
la obra Cercle d’Economia de Mallorca, Repensem el creixement balear, edición
apoyada por la Cambra de Comerç de Mallorca,Palma, 2006. La obra
recoge las ponencias y síntesis de las Jornadas organizadas al
efecto por el Cercle d’Economia durante mayo de 2005. En honor a
la verdad, hay que decir que el enfoque de las temáticas del
programa fue básicamente horizontal. Por tanto, también
afectaba a la industria, aunque de manera indirecta y colateral.
3 Ya en 2002
llamé la atención sobre este hecho mediante un
artículo aparecido bajo el título de La industria balear también existe, aparecido en La Economía Balear, El Mundo- El
Día de Baleares, de 10-12-2002.
4 La
reciente incorporación de Vietnam a la Organización
Mundial de Comercio es el último símbolo y ejemplo de
estas nuevas realidades. Los conocedor4es del mercado conocen bien el
potencial exportador de este país.