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Sobre la inversión extranjera
José Antonio Roselló Rausell
1 En efecto, tal es es caso de las memorias anuales del Consell Econòmic i Social de les Illes Balears, así como de los Informes Anuales de la la Caixa de Balears “Sa Nostra”.
2 Como el lector experto habrá podido notar, aquí estamos hablando indistintamente de inversión “exterior” y de inversión “extranjera”. La inversión exterior es la suma de la extranjera más la procedente del resto de España. En términos macroeconómicos tienen un tratamiento similar. En términos más microeconómicos y de desarrollo a medio y largo plazo, la inversión extranjera suele tener un tratamiento más singularizable, que es el que se sigue en parte de este artículo.
3 Durante la legislatura 1999-2003, la Conselleria de Innovación, bajo la dirección del Sr. Villalonga, también incidió en estos aspectos, que se vieron reflejados en los respectivos Planes de I+D y de Innovación. En la legislatura 2003-2007, estas cuestiones volvieron a residenciarse en Economía y Hacienda.
4 La reciente cuestión suscitada sobre la atracción de inversión a Baleares sobre la base de los “bajos salarios” es obvio que se corresponde mal con la visión de la inversión exterior mantenida en este artículo. Es más: la estadística sobre salarios que se emplea para el argumento, siempre ha sido objeto de patente extrañeza. De hecho, el propio ex Presidente del Gobierno, Sr. Felipe González, interrogado en cierta ocasión sobre el particular, mostró una particular cautela sobre la misma.
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LA ECONOMÍA BALEAR
Existe un discurso mimÉtico y simplista, que escuchamos con demasiada frecuencia, que indica que “hay que atraer inversiÓn extranjera”. Bajo esta concepciÓn subyace la idea de que la inversiÓn extranjera siempre es positiva y por tanto hay que hacer lo posible por atraerla, con los mÁs variados argumentos.
 
Personalmente nunca he compartido este punto de vista, que considero fruto del simplismo con el que en no pocas ocasiones se afrontan las cuestiones económicas. Esta oposición invita a que exponga de manera sintética por qué creo que es necesaria la inversión extranjera y hasta qué punto es realmente necesaria, tomando como referencia el caso de la economía balear.
La inversión extranjera, considerada de una manera genérica, es necesaria en primer lugar, por una cuestión macroeconómica. En concreto, para igualar los flujos de capacidad y de necesidad de financiación de una economía. Expresado de manera técnica, cuando el ahorro es insuficiente para financiar la inversión, se recurre a los flujos de captación externa de capitales, siendo la vía más sana la de la inversión directa de los agentes económicos externos. Esta es una situación típica de los países con déficits en las cuentas exteriores, ya sea por las insuficiencias de su exportación de bienes y servicios o por insuficiencias en su generación de ahorro. La economía española como un todo es un ejemplo, al igual que lo son bastantes de las Comunidades Autónomas que la componen. Más claro si cabe, es el caso de los países en desarrollo que necesitan del aporte de capitales externos para dar cobertura a su despegue económico. He aquí, pues, la explicación de la primera motivación de la inversión extranjera.
¿Es éste el caso de Baleares? La verdad es que no. La economía de nuestra Comunidad Autónoma registra sistemáticamente un superávit de la balanza de pagos por cuenta corriente, que es lo mismo que decir que registra una generación de ahorro superior a la necesidad de inversión. Dicho en otros términos, la capacidad de financiación es superior al importe de la inversión y este fenómeno se trasluce en una “exportación de capitales” hacia el exterior del territorio del archipiélago, tanto el resto del territorio nacional como el extranjero. Ello se produce así, tanto a través de los flujos del sector privado como por medio de los mecanismos de la Balanza fiscal. Desde la perspectiva privada, un buen ejemplo es la inversión exterior hotelera balear y española en el Caribe y en el conjunto de América latina, que supone un traslado de capitales a unos países donde la tasa de ahorro no les permite cubrir sus necesidades de inversión.
Todos los estudios económicos sobre la economía balear inciden en este aspecto de la exportación de capitales hacia el exterior1. Los datos de los últimos años se contienen en el cuadro nº 1 en el que se puede constatar la sistemática capacidad de financiación de la economía balear hacia el exterior. Desde esta perspectiva, la inversión exterior, ya sea la proveniente del resto de España, como la proveniente del extranjero, puede considerarse innecesaria2.
Entonces, ¿por qué la seguimos necesitando en realidad? Aquí entramos en el verdadero meollo de la cuestión. Como sucede en cualquier espacio económico, la inversión extranjera puede cubrir aquellos flancos de la economía, que aún siendo objeto de atención de los capitales originarios de las islas, permiten dotar de mayor eficiencia a los mercados de bienes y servicios ya existentes, dinamizando estos, generando mayor competencia e incluso llenando nichos de mercado no suficientemente cubiertos por las actividades existentes.
Es en este sentido que, en general, la inversión extranjera ha sido siempre bien vista en Baleares. En cambio, debería ser objeto de vigilancia aquella inversión foránea cuyo destino fuese consumir territorio sin una planificación o diseño respetuoso con las características de la insularidad y con nuestras características naturales y del contorno. A tenor del reparto de la inversión extranjera en los últimos años (Ver cuadro nº 2), parece razonable pensar que hay un interesante camino por recorrer.  
En segundo lugar, la inversión extranjera es susceptible de contribuir de una manera especialmente importante a generar actividades nuevas que incorporen lo que se conoce como “alto valor añadido”.  Por tanto, se trata de actividades que incorporan un elevado contenido tecnológico y comprenden nuevos ámbitos de producción de bienes o servicios que modernizan nuestra economía. Actividades, en no pocos casos, más propias del también llamado “sector cuaternario”.
Se da la circunstancia de que este tipo de actividades no están precisamente vinculadas a una situación de bajos salarios, toda vez que las empresas que los realizan valoran otras condiciones tales como el talento, la predisposición al cambio y a la innovación, así como los elementos de contexto que son susceptibles de favorecerlas, complementarlas o crear sinergias con ellas, como puede ser el caso de centros de investigación o de organismos público- privados cuya razón de ser es la de volcarse en favor de estas actividades. Esta fue siempre la guía de actuación de, por ejemplo, la Conselleria de Economía y Hacienda, bajo los Consellers Forcades, Matas y Rami. Y, a tenor del contenido y alcance del Plan de I+D+i, muy elaborado, sensato y solvente, también es guía de actuación del actual Conseller de Economía, Hacienda e Innovación, Sr. Ramis.3 
Nunca ha sido la tónica del Govern balear, cualquiera que haya sido su color, ni la de baleares como sociedad, basar la atracción de la inversión extranjera y del resto de España en otros aspectos que no sean los señalados. La generación de nuevas actividades, especialmente de cara al futuro que se avecina, si han de estar basadas o complementadas en aportes externos, debe estar especialmente empeñada en atraer  actividades especialmente caracterizadas por su componente tecnológico y, por ende, en la cualificación de los recursos humanos.4