Lluis Ramis de Ayreflor
La Red de Antenas Tecnológicas y su web
balearsinnova.com se ha convertido
durante su primer año de vida en la pieza
fundamental de innovación y mejora
de la competitividad de nuestras empresas de forma
que En 2003, el gasto de
los empresarios de las Islas en innovación
fue de 35,9 millones de euros,
mientras que en 2005, según los
últimos datos del INE, ha sido de 182,8
millones de euros.
Simón Pedro Barceló
El consejo de administración de Aeropuertos
Españoles de Navegación Aérea
(AENA)decidió el lunes adjudicar al Grupo
Barceló la construcción y
explotación de un hotel junto a la Terminal
2 del aeropuerto de Barajas,
según publicó La Gaceta de los
Negocios. De esta forma, la cadena hotelera
mallorquina, presidida por Simón Pedro
Barceló, ha resultado vencedora de un concurso en el que se
presentaba también Hoteles Globales & Resorts, de
José
Luis Carrillo, dueño de la desaparecida Air
Madrid.
A finales de los años cincuenta
apareció un libro que revolucionó las teorías
sobre el desarrollo económico. Su autor, el profesor
W. W. Rostow, era ya bien conocido en los ambientes
económicos. Los estudios sobre el crecimiento y desarrollo
económico (no significan lo mismo), irrumpieron con fuerza a
mediados de los cuarenta y se expansionaron en los cincuenta y sesenta.
Las preocupaciones ecológicas de los sesenta, y hasta el
día de hoy, han arrinconado muchas felices ideas desarrollistas,
acalladas por el desarrollo sostenible.
El profesor Rostow, del que hemos sido tributarios
todos los estudiantes de Rconómicas de los años cincuenta
y sesenta, señala que el desarrollo económico de un
país pasa por cinco etapas: 1) La sociedad tradicional. 2) Las
condiciones previas para el despegue. 3) El despegue, normalmente
conocido en inglés, sin traducción, take-off. 4) Hacia la
madurez. 5) La era del gran consumo en masa. Por poco que se sepa
de economía, no es necesario explicitar cada una de las cinco
etapas. Sí, tal vez, el take-off que en palabras de Rostow
“consiste, en esencia, en la realización de un desarrollo
rápido en un grupo limitado de sectores a los que se aplica las
modernas técnicas industriales”. Sectores como
industria textil del algodón, ferrocarriles, industria
moderna de la madera, desarrollo agrario, petróleo,
construcción naval etc.
La era de gran consumo en masa, última
etapa, es en la que se encuentra todo el Occidente Europeo, E.E.U.U.
Canadá, Japón y pocos países más. El
gran consumo en masa supone el consumo de grandes cantidades de
energía, de manera que según avanza
(automóviles, otros medios de transporte,
electrodomésticos…) en intensidad y en países que
se añaden a él, esta energía muestra su terrible
escasez, laposibilidad de estrangular el desarrollo
económico e, incluso, imposibilitarlo totalmente. Amén de
toda una letanía de deseconomías y efectos negativos
sobre el planeta Tierra.
Fue precisamente un economista el que en ese mundo
feliz de los sesenta (recordemos el desarrollismo, los Beatles, el
movimiento hippy, la vitalidad de un joven Kennedy, el mayo del 68)
puso una nota de atención y bien amarga. Me refiero al profesor
Boulding que en 1963 escribía sobre “La economía de
la nave espacial Tierra”. En síntesis, su teoría es
bien sencilla: si los desechos de cada casa, de cada fábrica, de
cada taller, son transportados a basureros “ad hoc” y
allí depositados ¿dónde se depositan todos
los desechos de la Tierra, convertida en nave espacial?. No hay
respuesta y por lo tanto “(son necesarios) ajustes de
carácter moral, político y psicológico,
implícitos en esta transición desde una llanura sin
límites hasta una esfera cerrada”. Lo que nos lleva a que
“tanto la producción como el consumo, lejos de ser cosas
buenas, son malas”.
Así escribía Bouilding en 1963 cuando
el alto consumo en masa apenas había alcanzado a unos 600-700
millones de habitantes. ¿Qué escribiría hoy cuando
el alto consumo en masa sobrepasa los 1.000 millones de
habitantes y están muy cercanos a él tanto China y la
India, que le sigue a la zaga? ¿No lleva camino de
convertirse a corto plazo el planeta Tierra en un asteroide limitado y
escasísimo de recursos?.
Durante la última década e incluso
algunos años más, China ha despertado de un sopor de
milenios. Con sus 1.300 millones de habitantes, una renta “per
capita” de 1.100 dólares (España 17.000), forma
parte, todavía, del grupo de países con ingreso
medio bajo (entre 761 y 3.030 dólares), pero el
crecimiento de su PIB durante los últimos años se
mueve alrededor de un 9 por ciento. En Shanghai hay tanta
construcción inmobiliaria como en toda Europa Occidental.
China es, todavía, un país
donde el 6 por ciento de la población vive de la agricultura.
Por lo tanto , su población es escasamente urbana.
¿Qué sucederá cuando, siguiendo el proceso
de desarrollo normal, crezcan la industria y los servicios y tan
sólo un 10-15 por ciento de la población sea
agrícola?. Los problemas en su desarrollo económico
no se han hecho esperar. “Una potencia con el depósito de
combustible en reserva”, titulaba el periódico El
Mundo del pasado día 6 una crónica de urgencia de
su enviado especial. “En diciembre, alguien compró en un
concesionario chino el vehículo 31,6 millones… El
régimen se enfrenta a la encrucijada de mantener el crecimiento
de la economía y la necesidad de controlar el consumo
energético”. La nave espacial Tierra se puede convertir en
un asteroide a corto plazo.