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Los empresarios hoteleros de Baleares también ponen su granito de arena
Cada año destinan más de 3 millones de euros a acción social
No sólo su trayectoria profesional es brillante, también lo es su actividad fundacional y social
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También es innegable el efecto del turismo, que genera riqueza y empleo allí a donde va. Este impacto se multiplica en los países en vías de desarrollo, carentes de todo tipo de recursos. El contraste ha hecho que estas grandes empresas hayan contribuido con su presencia, en un principio, y más tarde con acción social, a potenciar y reforzar este protagonismo de la industria turística como motor del desarrollo, logrando así un efecto multiplicador en la sociedad. Históricamente, los grandes hoteles contrataban a personal local, aportando recursos a las poblaciones colindantes y ofreciendo oportunidades de futuro a las generaciones más jóvenes, a quienes se encargaban de formar. Hoy por hoy, sus actuaciones superan el ámbito de sus zonas de negocio y llevan a cabo una labor mucho más profunda, que no nace de la necesidad de tener que pagar una deuda con aquellos países en los que han crecido, sino de una voluntad personal de los dueños de estas empresas, de seguir desarrollando una labor en favor de la sociedad.

La intensa labor de acción social que han venido desarrollando empresas como Sol Meliá, Barceló o el grupo Iberostar en los países en los que han desarrollado su negocio ha contribuido a que la industria turística actúe como un elemento generador de tolerancia y de acercamiento entre los países avanzados y los que todavía se encuentran en vías de desarrollo. Aterrizar en un país de estas características ha ayudado a los empresarios turísticos a conocer la realidad socioeconómica de los mismos y a sentir la necesidad de poder mejorar las desigualdades existentes en el mundo. En ocasiones, esta ayuda a poblaciones más desfavorecidas ha sido el germen de acciones más ambiciosas, como es el caso de las Fundaciones Barceló o Iberostar, cuya actividad se centra en ayudar. En la mayoría de los casos sus actuaciones se desarrollan en países donde el grupo no tiene presencia, diferenciando perfectamente su actividad empresarial y social.

El compromiso de estos grupos va más allá de su actitud como empresas responsables. “El grupo cumple las cinco condiciones que lo definen como empresa responsable, ya que es útil a la sociedad ofreciendo un servicio al precio adecuado; generando empleo; permaneciendo en el tiempo; realizando una distribución de beneficios justa y equilibrada y cumpliendo con las correspondientes contribuciones sociales en todo momento”, explica Rafael Torra, director general de la Fundación Barceló. “La Fundación no nace para pagar ninguna deuda a la sociedad sino fruto de la generosidad de los hermanos Barceló, que dedican recursos y tiempo al desarrollo de esta institución”, afirma Torra.

Iberostar
La Fundación Iberostar está creada a imagen y semejanza del dueño de la empresa, Miguel Fluxá, atendiendo los proyectos de áreas en las que sus miembros han detectados unas mayores carencias. Su lema es “atender pocos proyectos pero con mucho detalle y que sean proyectos con ojos y cara”. A pesar de su corta vida, la Fundación, creada en mayo de 2004, ya ha recibido más propuestas de las que puede atender. Deportistas de la talla de Rafael Nadal o Xavi Torres colaboran activamente con un programa propio de la Fundación llamado ‘Aprenem Junts’ que promueve la integración de los niños discapacitados en Baleares y cuyo objetivo es sensibilizar a la comunidad educativa y a las familias, promoviendo la igualdad de oportunidades desde la infancia. Un programa educativo que ya ha despertado el interés de otras comunidades autónomas.

Su actividad se desarrolla en tres campos: asistencia social, cooperación al desarrollo y divulgación y concienciación social. A través de este último, organiza conferencias y eventos en Baleares a los que han asistido personalidades como el juez Baltasar Garzón o el cantante de ópera Joseph Carreras. Su trabajo le ha valido prestigio y credibilidad y ha hecho que UNICEF haya querido colaborar con ellos en su proyecto escolar en Brasil, que ha obtenido las felicitaciones del presidente Lula da Silva. En el Estado de Bahía, la Fundación tiene cuatro proyectos educativos, que han contado con el apoyo de los jugadores brasileños del FC Barcelona. También desarrolla iniciativas similares en Panajachel (Guatemala) y Anantapur (India); con la colaboración de las Fundaciones Rigoberto Menchú y Vicente Ferrer.

Fluxá impulsó la creación de esta Fundación para canalizar las acciones que la empresa estaba desarrollando de manera puntual a favor de la infancia y de la educación de los menores –puesto que el grupo ya instalaba escuelas para los hijos de los empleados en sus complejos hoteleros del Caribe-. Aunque la frontera entre acción social y actividad empresarial es clara, hoy la Fundación es el estandarte de las acciones de responsabilidad corporativa de la empresa. Su campo de actuación va más allá de los países donde el grupo desarrolla su actividad, extendiéndose hasta Guatemala o la India. La Fundación cuenta con unos recursos de un millón de euros anuales para los tres próximos años –aportados por Iberostar-, aunque si surgieran proyectos que requirieran mayor inversión, la empresa estaría dispuesta a financiarlos.

Fundación Campaner
El que antes fuera recepcionista de la cadena hotelera Riu en Palma, Pep Campaner, decidió hace doce años dar un giro a su vida. En 1995 el matrimonio Campaner tuvo conocimiento a través de un programa de radio de la llegada a Mallorca de tres niños de Níger afectados de la enfermedad noma, a quienes se iba a operar. Se ofrecieron para alojar a uno de ellos, la niña Fátima.

Tras la operación, Pep Campaner quiso acompañar a Fátima a su Níger natal. Allí quedó impresionado por la dimensión del drama humano de los niños del sur de Níger, abandonados a su suerte. Esta experiencia le llevó a solicitar una excedencia en su empresa con el fin de viajar a Níger y constituir una ONG para salvar a niños enfermos de noma y operarles gratuitamente en Mallorca. Tras conocer este proyecto, Riu le concedió la excedencia manteniéndole el sueldo y accedió a financiar las operaciones quirúrgicas.

Varios empleados del grupo hotelero, al conocer la labor de Pep, se unieron también a la iniciativa. De este esfuerzo surgió la Fundación Campaner, dedicada a los niños con problemas de noma, y un centro de acogida en Níger, que dirigen Pep Campaner, su esposa Marilena y su hijo José.

La Fundación lucha por erradicar la enfermedad infantil llamada noma, que ataca a los niños desnutridos en los rincones más pobres del planeta -especialmente África- y les mutila el rostro. Además, organiza acciones de sensibilización con el objetivo de dar a conocer la problemática de Níger y la enfermedad. Sus esfuerzos están centrados también en prevenir la enfermedad en el país y formar a los acogidos para que en un futuro puedan desarrollar funciones laborales en su entorno y así desvincularse de la Fundación para su subsistencia.

En efecto, la actividad turística reporta grandes beneficios a empresarios de Baleares que en la actualidad sirven de ejemplo a las generaciones más jóvenes no sólo por su trayectoria profesional impecable sino por su nivel de compromiso con la sociedad. Ese es el gran triunfo de personas como Escarrer, los hermanos Barceló, Fluxá o la familia Riu que no dudó en apoyar a Pep Campaner en su esfuerzo solidario.
El espíritu emprendedor de los empresarios de Baleares es innegable. Los grandes grupos hoteleros de las islas han conquistado no sólo la geografía española sino buena parte del mundo, arrastrando consigo a numerosas empresas de servicios, ahora líderes en su sector.
Marina M. Ballestero. Palma
Sol Meliá
Cada empresa turística desarrolla sus propios programas de ayuda. Así, desde su fundación en 1956, la acción social de Sol Meliá se sustenta principalmente en sus más de 350 hoteles en 30 países de cuatro continentes, cuyas actuaciones se articulan a día de hoy mediante un Plan de Acción Social (PAS), que permite concentrar esfuerzos y sistematizar actuaciones, con una rigurosa gestión y un constante control. Este PAS se compone de nueve programas de actuación específica en torno a una idea: “apoyar actividades de desarrollo local sostenible en el entorno de las instalaciones de la compañía, tanto desde hoteles como desde sedes corporativas, atendiendo a las personas y colectivos que necesiten ayuda”.

Por el desarrollo de su actividad empresarial, Sol Meliá entra en contacto con millones de personas cada año, hecho que aprovecha para convertirse en plataforma de sensibilización social y medioambiental y para aportar sostenibilidad a los proyectos que pone en marcha a través de la implicación de los distintos grupos de interés. La empresa presta especial atención a la infancia y bajo el lema “Todo por Ellos” lleva a cabo proyectos centrados en el apoyo a la educación y a los niños desfavorecidos, principalmente en las comunidades donde está presente. En especial, la compañía puso en marcha en 2004 un proyecto llamado ‘Día Solidario’ en el que participan de forma activa el 14% de los empleados, y cuyo objetivo es recaudar fondos con actividades para los niños.

La acción social de Sol Meliá sí que está íntimamente ligada a su actividad empresarial. Otra de las iniciativas que puso en marcha en 2005 con gran éxito es el Fondo de Ayuda para Empleados Afectados por Desastres Naturales, convirtiéndose en plataforma de integración y participación a favor de sus empleados. La primera vez que se activó el Fondo fue con motivo del huracán Wilma que en octubre 2005 causó graves daños en Cancún y en la isla de Cozumel (Méjico). Las distintas iniciativas permitieron una recaudación de más de 140.000 euros con una participación de empleados que llegó al 35% en toda la cadena.

La cadena hotelera, gracias a su presencia en treinta países, incide en los países en vías de desarrollo con iniciativas que fomentan la formación y el empleo, facilitan la acción social a los empleados y clientes o ponen a disposición de ONG’ s, fondos o infraestructuras.

Barceló
La familia Barceló ha dado un paso más y en 1989 nace la Fundación, que canaliza algunas de las actuaciones de acción social del grupo, aunque no todas ya que su presupuesto no podría cubrir toda la actividad social de la empresa. En esencia, Fundación y empresa son independientes, aunque comparten código ético, que en la compañía involucra desde la presidencia hasta el último de los trabajadores, clientes y proveedores. En ese sentido, el grupo está adherido al pacto mundial contra la explotación sexual infantil; desarrolla prácticas tendentes a cuidar el medioambiente, potenciando el ahorro de agua y de energía, cuidando los ecosistemas, etc. “El último acuerdo con Interculturas y Cruz Roja para la campaña ‘Dona tu móvil’ se ha firmado con el grupo para que la acción solidaria llegue a más gente”, explica Torra.

La sanidad y la educación son las dos áreas de actuación principales de la Fundación Barceló, que financia proyectos y acciones destinadas a mejorar la calidad de los países necesitados. En el momento de su creación, los hermanos Barceló dotaron a la Fundación con 3 millones de euros, pero a día de hoy gestionan cerca de 22 millones entre donaciones particulares y beneficios financieros, destinados íntegramente a la consecución de objetivos sanitarios, formación en zonas deprimidas, ayuda al desarrollo tanto en el campo de los microcréditos como de la construcción de viviendas y apoyo al desarrollo de la cultura y el arte en Baleares. Aunque este cuarto objetivo es el menos importante en volumen de recursos, la labor de dar difusión a la obra de pintores de Baleares de los siglos XIX y XX así como el certamen de pintura joven internacional que cumple este año su séptima edición, constituye también un pilar fundamental de la Fundación.

Una de sus actividades más importantes es el programa propio AMI (Ayuda Medica Internacional), que nació en 1995 con el objetivo de brindar asistencia médica y sanitaria gratuita a las poblaciones más necesitadas y desasistidas de los países de Centroamérica y el Caribe. Desde entonces, han sido más de 400.000 los pacientes atendidos que han podido acceder a una asistencia sanitaria digna y que incluso han tenido la posibilidad de someterse a algún tipo de intervención quirúrgica a la que sin la ayuda de la Fundación no habrían tenido acceso. A través de este programa, se han hecho más de 7.000 intervenciones quirúrgicas, se han enviado unos 20.000 kilos de medicamentos y unos 6.500 kilos de material ó instrumental médico. Estas cifras sirven para cuantificar la actividad incansable de una Fundación que nació con voluntad de ayudar al prójimo y que ‘poc a poc’ va consiguiendo su objetivo. No en vano su trayectoria ha sido premiada en dos ocasiones con el Premio Codespa en 1999 y el premio Ramón Llull en 2004.

Aunque comenzó su actividad en Centroamérica y la zona del Caribe, en la actualidad la Fundación Barceló está muy vinculada a África, centrada en sacar adelante a los países más pobres del planeta. Para 2007 está prevista la construcción de dos pozos en Níger y terminar la construcción de 498 viviendas en Juigalpan (Nicaragua), entre otras cosas. Su corazón está abierto a cualquier proyecto que consideren viable y positivo para la comunidad afectada, procedente en general de ONG´s locales muy vinculadas a la Fundación. Además, el volumen de trabajo de la Fundación permite canalizar la acción social de otras empresas más pequeñas, que aportan sus donativos.
LA ECONOMÍA BALEAR