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En algunos casos se trata de un préstamo sin intereses
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Los microcréditos se popularizan en Baleares
Por Felipe Lorenzo
El Govern y las entidades sociales y financieras apoyan con este instrumento las iniciativas de los colectivos más desfavorecidos
La Obra Social Fundación La Caixa en colaboración con la fundación Ecca ha abierto una línea de microcréditos en Baleares para facilitar a ciertos colectivos la puesta en marcha de su propia empresa. La oferta va dirigida a inmigrantes, familias monoparentales, mujeres, personas mayores de 45 años, discapacitados o parados de larga duración. Esta ha sido la última acción presentada en nuestras Islas en el ámbito de los microcréditos, un producto financiero innovador.
Los microcréditos son pequeños préstamos realizados a prestatarios que por si sólos no pueden acceder a un préstamo en un banco tradicional en las mismas condiciones. Los microcréditos posibilitan que muchas personas sin recursos puedan financiar proyectos laborales por su cuenta que les reviertan unos ingresos. El microcrédito es la parte esencial del campo de la microfinanciación, dentro del que se encuentran otros servicios tales como los microseguros, ahorros u otros. En este contexto, las Naciones Unidas han declarado el 2005 como el Año Internacional del Microcrédito.
Historia
Si bien el concepto de créditos cooperativos a bajo o nulo interés enfocados en fomentar la independecia económica y la cooperación recíproca no es algo nuevo en la economía política, el concepto del microcrédito nació como propuesta del catedrático de economía Muhammad Yunus, quien comenzó su lucha contra la pobreza en 1974 durante la hambruna que padeció la población de su tierra natal, Bangladesh, uno de los países más pobres del planeta. Yunus descubrió que cada pequeño préstamo podía producir un cambio sustancial en la posibilidades de alguien sin otros recursos para sobrevivir. El primer préstamo que dio fueron 27 dólares de su propio bolsillo para una mujer que hacía muebles de bambú, de cuya venta los beneficios repercutieron en sí misma y en su familia. Sin embargo, los bancos tradicionales no estaban interesados en hacer este tipo de préstamos, porque consideraban que había un alto riesgo de no conseguir la devolución del dinero prestado.
En 1976, Yunus fundó el Banco Grameen para hacer préstamos a los más necesitados en Bangladesh. Desde entonces, el Banco Grameen ha distribuido más de tres mil millones de dólares en préstamos a 2,4 millones de prestatarios. Para asegurarse la devolución de los préstamos, el banco usa un sistema de “grupos de solidaridad”: pequeños grupos informales que solicitan préstamos en conjunto y cuyos miembros actúan para garantizar la devolución del préstamo y se apoyan los unos a los otros en el esfuerzo de mejorar económicamente. Según el proyecto ha ido creciendo, el Banco Grameen ha desarrollado otros sistemas alternativos de crédito para servir a los necesitados. Además de los microcréditos, ofrece préstamos para la vivienda, así como financiación para proyectos de riego, textiles, pesca y otras actividades.
El éxito del modelo Grameen ha inspirado esfuerzos similares en otros países en vías de desarrollo e incluso en países industrializados como los Estados Unidos. Muchos, aunque no todos los proyectos de microcréditos, emulan el énfasis de Yunus en que las prestatarias sean mujeres. Casi el 95 por ciento de los préstamos del Banco Grameen se han otorgado a mujeres, que sufren de forma más pronunciada la pobreza y que, en buena medida, es más probable que reviertan sus ganancias para servir las necesidades de toda la familia.
El Banco Mundial estima que existen unas 7.000 instituciones microfinancieras, sirviendo a unos 16 millones de pobres en países en desarrollo. En noviembre de 2002, más de 2000 delegados de 100 países se congregaron en la Cumbre del Microcrédito en Nueva York, donde se marcaron el objetivo de llegar en el 2005 a 100 millones de prestatarios de las familias más pobres del mundo, con créditos para el autoempleo y otros servicios financieros y de negocios. Este objetivo ha obtenido el apoyo de instituciones financieras de gran envergadura y de importantes líderes internacionales. El Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas proclamó el 2005 como el Año Internacional del Microcrédito.
La popularización en el cuarto mundo
El éxito que ha tenido este instrumento hizo que algunas de estas instituciones microfinancieras se plantearan ofrecérselo también a las economías familiares más débiles del primer mundo, especialmente, a las que conforman el denominado cuarto mundo. Fue en este contexto, que las empresarias de Baleares comenzaron a disfrutar de financiación para sus proyectos innovadores gracias al convenio firmado entre la Dirección General de Política de la Pequeña y Mediana Empresa, el Instituto de la Mujer y la Caixa por el que se ponía en marcha en 2001 el Programa de Microcréditos para Mujeres Emprendedoras y Empresarias y que continúa vigente en la actualidad.
Por su parte, dentro del Plan de Inmigración el Gobierno de las Islas Baleares avala créditos para las mujeres procedentes de otros países que quieran poner en marcha un pequeño negocio en nuestra Comunidad Autónoma En concreto, El plan facilita unas líneas de microcréditos que obligan al inmigrante a devolver el capital prestado pero no así los intereses, con el fin de que puedan desarrollar proyectos e iniciativas propias con las que puedan conseguir suficiencia económica.
Igualmente, Colonya, la caja de ahorros de Pollença, presentó hace unos meses en la Cámara de Comercio de Palma los microcréditos del Ahorro Ético, con la asistencia de los representantes de las Instituciones de Garantía, la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Mallorca, Ibiza y Formentera y ISBA S.G.R., así como las Instituciones de Soporte, REAS Red de Economía Solidaria, Fundación Deixalles, Cáritas Diocesana, PIMEM Asociación de la Pequeña y Mediana Empresa, CAEB Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares, SECOT Seniors.
LA ECONOMÍA BALEAR