La Obra Social Fundación La Caixa en
colaboración con la fundación Ecca ha abierto una
línea de microcréditos en Baleares para facilitar a
ciertos colectivos la puesta en marcha de su propia empresa. La oferta
va dirigida a inmigrantes, familias monoparentales, mujeres, personas
mayores de 45 años, discapacitados o parados de larga
duración. Esta ha sido la última acción presentada
en nuestras Islas en el ámbito de los microcréditos, un
producto financiero innovador.
Los microcréditos son pequeños
préstamos realizados a prestatarios que por si sólos no
pueden acceder a un préstamo en un banco tradicional en las
mismas condiciones. Los microcréditos posibilitan que muchas
personas sin recursos puedan financiar proyectos laborales por su
cuenta que les reviertan unos ingresos. El microcrédito es la
parte esencial del campo de la microfinanciación, dentro del que
se encuentran otros servicios tales como los microseguros, ahorros u
otros. En este contexto, las Naciones Unidas han declarado el 2005 como
el Año Internacional del Microcrédito.
Historia
Si bien el concepto de créditos cooperativos
a bajo o nulo interés enfocados en fomentar la independecia
económica y la cooperación recíproca no es algo
nuevo en la economía política, el concepto del
microcrédito nació como propuesta del catedrático
de economía Muhammad Yunus, quien comenzó su lucha contra
la pobreza en 1974 durante la hambruna que padeció la
población de su tierra natal, Bangladesh, uno de los
países más pobres del planeta. Yunus descubrió que
cada pequeño préstamo podía producir un cambio
sustancial en la posibilidades de alguien sin otros recursos para
sobrevivir. El primer préstamo que dio fueron 27 dólares
de su propio bolsillo para una mujer que hacía muebles de
bambú, de cuya venta los beneficios repercutieron en sí
misma y en su familia. Sin embargo, los bancos tradicionales no estaban
interesados en hacer este tipo de préstamos, porque consideraban
que había un alto riesgo de no conseguir la devolución
del dinero prestado.
En 1976, Yunus fundó el Banco Grameen para
hacer préstamos a los más necesitados en Bangladesh.
Desde entonces, el Banco Grameen ha distribuido más de tres mil
millones de dólares en préstamos a 2,4 millones de
prestatarios. Para asegurarse la devolución de los
préstamos, el banco usa un sistema de “grupos de
solidaridad”: pequeños grupos informales que solicitan
préstamos en conjunto y cuyos miembros actúan para
garantizar la devolución del préstamo y se apoyan los
unos a los otros en el esfuerzo de mejorar económicamente.
Según el proyecto ha ido creciendo, el Banco Grameen ha
desarrollado otros sistemas alternativos de crédito para servir
a los necesitados. Además de los microcréditos, ofrece
préstamos para la vivienda, así como financiación
para proyectos de riego, textiles, pesca y otras actividades.
El éxito del modelo Grameen ha inspirado
esfuerzos similares en otros países en vías de desarrollo
e incluso en países industrializados como los Estados Unidos.
Muchos, aunque no todos los proyectos de microcréditos, emulan
el énfasis de Yunus en que las prestatarias sean mujeres. Casi
el 95 por ciento de los préstamos del Banco Grameen se han
otorgado a mujeres, que sufren de forma más pronunciada la
pobreza y que, en buena medida, es más probable que reviertan
sus ganancias para servir las necesidades de toda la familia.
El Banco Mundial estima que existen unas 7.000
instituciones microfinancieras, sirviendo a unos 16 millones de pobres
en países en desarrollo. En noviembre de 2002, más de
2000 delegados de 100 países se congregaron en la Cumbre del
Microcrédito en Nueva York, donde se marcaron el objetivo de
llegar en el 2005 a 100 millones de prestatarios de las familias
más pobres del mundo, con créditos para el autoempleo y
otros servicios financieros y de negocios. Este objetivo ha obtenido el
apoyo de instituciones financieras de gran envergadura y de importantes
líderes internacionales. El Consejo Económico y Social de
las Naciones Unidas proclamó el 2005 como el Año
Internacional del Microcrédito.
La popularización en el cuarto mundo
El éxito que ha tenido este instrumento hizo
que algunas de estas instituciones microfinancieras se plantearan
ofrecérselo también a las economías familiares
más débiles del primer mundo, especialmente, a las que
conforman el denominado cuarto mundo. Fue en este contexto, que las
empresarias de Baleares comenzaron a disfrutar de financiación
para sus proyectos innovadores gracias al convenio firmado entre la
Dirección General de Política de la Pequeña y
Mediana Empresa, el Instituto de la Mujer y la Caixa por el que se
ponía en marcha en 2001 el Programa de Microcréditos para
Mujeres Emprendedoras y Empresarias y que continúa vigente en la
actualidad.
Por su parte, dentro del Plan de Inmigración
el Gobierno de las Islas Baleares avala créditos para las
mujeres procedentes de otros países que quieran poner en marcha
un pequeño negocio en nuestra Comunidad Autónoma En
concreto, El plan facilita unas líneas de microcréditos
que obligan al inmigrante a devolver el capital prestado pero no
así los intereses, con el fin de que puedan desarrollar
proyectos e iniciativas propias con las que puedan conseguir
suficiencia económica.
Igualmente, Colonya, la caja de ahorros de
Pollença, presentó hace unos meses en la Cámara de
Comercio de Palma los microcréditos del Ahorro Ético, con
la asistencia de los representantes de las Instituciones de
Garantía, la Cámara de Comercio, Industria y
Navegación de Mallorca, Ibiza y Formentera y ISBA S.G.R.,
así como las Instituciones de Soporte, REAS Red de
Economía Solidaria, Fundación Deixalles, Cáritas
Diocesana, PIMEM Asociación de la Pequeña y Mediana
Empresa, CAEB Confederación de Asociaciones Empresariales de
Baleares, SECOT Seniors.