Tanto la agricultura como la industria tradicional
siguen perdiendo población activa en favor del sector servicios
y de la construcción.
Aunque este
fenómeno es común para toda España, las
Islas Baleares lo padecen con mayor intensidad. El fuerte desarrollo
del turismo y la construcción desfavorecen al sector
secundario industrial de gran tradición en Manacor. Lo mismo
ocurre con la agricultura que, traducida a cifras económicas, se
convierte prácticamente en un dato testimonial.
La última edición de la
Feria de Manacor nos ha dado la oportunidad de acercarnos un poco
más a la zona para tomarle el pulso a los negocios
industriales que históricamente tenían gran peso en la
zona como son la madera y el mueble, la industria perlera y la
bisutería en general. El subsector de la
alimentación, por su parte, concentrado en la calidad y las
características diferenciales a través de la
producción artesanal, parece mantener cierta solidez como
industria a través de productos específicos como el vino,
el queso y los embutidos con Denominación de Origen y orienta su
comercialización hacia el mercado interno principalmente. La
construcción es, sin duda, la única que se destaca como
industria en desarrollo; según datos del I.A.E. a principios del
año 2.000, en Manacor se realizaban 1.212 actividades
industriales, un 60% de ellas en el sector de la construcción.
A pesar de lo positivo de la
coyuntura económica balear debido sobre todo al sector
terciario, en los años 90 se vivió una fuerte crisis
industrial. La apreciación de la peseta, los altos tipos de
interés y el elevado coste de la mano de obra fueron las causas
principales. Para paliar el golpe se llevan acabo diferentes
inversiones por parte de las propias empresas y se consiguen
ayudas de las administraciones públicas a través de
diversos fondos, para desarrollar aspectos relacionados con la
modernización: marketing, tecnología y diseño
especialmente. Todo ello supuso un empuje importante que aún se
continúa, con la intención de encontrar firmes posiciones
en el mercado.
INDUSTRIA Y TURISMO
A finales del XIX la
economía de Manacor estaba basada en la agricultura y la
ganadería. A principios de siglo XX sectores como el textil,
alimentación, alfarería y la fabricación de
muebles comienzan a tomar importancia. En 1902 el alemán
E.F. Heusch funda la fábrica de perlas artificiales que en 1951
crea la marca Majorica, lo que transforma por completo la actividad
industrial de Manacor; en ese momento comienza un fuerte desarrollo
acompañado del definitivo despegue del turismo balear como
fenómeno de masas. Será este segundo quien determine los
pasos del primero, como ocurre en todo el archipiélago y en
prácticamente todo el mediterráneo español.
Los estudios económicos
coinciden en señalar que desde la aparición del turismo
ha existido un cambio de estructura productiva que hizo pasar de una
economía agraria a una de servicios basada en el turismo sin
ningún paso por el sector secundario. Además, la
insularidad, la falta de recursos naturales, y el carácter
insular de la economía balear no han ayudado al desarrollo de un
tejido industrial sólido e independiente que permita no depender
sólo de la economía de servicios.
MADERA Y BISUTERIA:
LOS DOS PILARES DE LA ECONOMIA TRADICIONAL
MANACORÍ
La producción manufacturera de
Manacor por excelencia, y segunda en importancia de todas las islas
tras el calzado, es la madera. Las dimensiones de las empresas de este
tipo están determinadas por el carácter familiar de las
mismas y por ser empresas pequeñas sin capacidad para absorber
más de 7-8 trabajadores, sin desarrollo tecnológico
adecuado y poco preparadas para el crecimiento de la demanda.
La Asociación de Comerciantes
del Mueble de Manacor ha presentado un informe en el que destaca el
individualismo empresarial, señalando la existencia de unos 200
talleres y pequeños negocios especializados entre almacenes,
distribuidores de maquinaria, tapiceros, lacadores, montadores,
transportistas, herreros o tiendas. Este mismo informe señala la
importancia de este fragmentado sector del que viven directamente unas
3.000 personas en la zona.
El carácter mallorquín
es poco dado, como sabemos y se reconoce, a ejecutar acciones
conjuntas, evitando muchas veces el asociacionismo. Sin embargo, en los
últimos años, se ha percatado de la importancia para
fortalecerse y tomar medidas que afectan al conjunto del sector del
mueble y cada vez es mayor el ánimo asociacionista. Andreu
Vecina, Delegado de Comercio e Industria de Manacor así lo
destaca: “La Associaciò de Comerciants del Moble ha hecho
una labor muy importante porque ha conseguido recuperar y actualizar la
imagen de Manacor como Ciudad del Mueble”. De este modo, este
año, la Mostra se ha volcado en la I Fira del Moble i la
Decoració que ha registrado alrededor de 50. 000 visitantes. Por
su parte Francesc Salas, Presidente de la Asociación, nos
recordaba que dicha asociación cuenta con 25 asociados que
integran “el 90% del sector”
LAS PERLAS
En cuanto al sector de la
bisutería sólo recordar los últimos
acontecimientos. En el año 97, la empresa más
emblemática de la ciudad, quizá habría que decir
de las islas, y con más proyección exterior, pasó
a manos de un grupo empresarial con planteamientos internacionales. Ese
año hubo una gran caída en las exportaciones y se
confirma la pérdida relativa de fuerza de la bisutería en
el tejido industrial.
A pesar de todo ello y del descenso de
la cantidad de empresas , la perla artificial y las empresas medianas
de bisutería encuentran un hueco en mercados
internacionales ( EEUU, Alemania y Gran Bretaña y
Japón) y se consolidan gracias al diseño propio, las
mejoras en tecnología y a la modernización de los
criterios empresariales sin perder, eso si, la estructura marcadamente
familiar. Como contrapartida hay que señalar un retroceso en las
manufacturas por la presencia de productos procedentes de Asia.
Lo mismo ocurre con el mueble.
Formundi es una de las empresas más fuertes del sector,
dedicada a la fabricación tanto de colecciones para el comercio
local, nacional e internacional como a la decoración de hoteles
nuevos o en restauración. Cristóbal Salas gerente de la
empresa, reconoce que “el sector del mueble no pasa por su mejor
momento en la zona. Nosotros, inevitablemente, hemos tenido que entrar
en China para hacer frente competitivamente a la ampliación de
la demanda, a las expectativas de mercado”.
LA CONSTRUCCIÓN
El aumento de la construcción
es, como decíamos anteriormente, el único subsector
industrial que se ha desarrollado fuertemente de la mano,
principalmente de la evolución turística y la compra de
residencias por parte de extranjeros, principalmente alemanes y
británicos. Por supuesto influyó de modo definitivo la
bajada de los tipos de interés y, por último, la
necesidad psicológica de inversión ante el
desconocimiento de las posibles fluctuaciones de la nueva moneda
común, el euro, antes de convertirse en moneda europea.
Turismo, comercio y
construcción absorben mano de obra y capital de los sectores en
declive como el agrario o la industria perlera y del mueble. Esta
última ha prescindido en los primeros años del nuevo
siglo de 500 puestos de trabajo, esto es, el 25% del total del gremio.
Sin ninguna duda, la actividad turística y constructora es
más rentable que el resto; el sector turístico genera el
80% del P.I.B. de la economía balear. Por su parte, el sector
primario absorbe el 3% de la población trabajadora.
A pesar de las ayudas europeas
inyectadas estos años pasados, previstas hasta 2.013 en
algunos casos y con incierto futuro desde esa fecha en adelante por la
entrada en la Comunidad de los países del este con
economías en proceso de desarrollo, se pretende buscar un
hueco en función del concepto de ALTA CALIDAD Y del
COMERCIO TRADICIONAL siguiendo las directrices marcadas por la
Unión Europea. Estas definen como orientarse comercialmente a
los mercados propios. Se trata de unificar criterios de imagen
corporativa, crear un logotipo (en el caso del de “Manacor,
Ciudad del Mueble” se está consolidando); utilizar la
calidad como criterio definitivo y la imagen como marketing, esto es,
el carácter artesanal como imagen significa calidad más
alta, pero un precio más alto sólo se justifica si se ha
consolidado esa imagen de calidad.
La competitividad vendrá
determinada por factores diferenciadores capaces de hacer frente
a mercados como el asiático, con precios imposibles de
igualar pero cuya oferta de calidad es muy inferior. La
especialización significaría inversiones en I+ D, mejora
de infraestructuras, preparación de capital humano,
adaptación a cambios coyunturales, diseño, marca,
promoción, distribución…
Las empresas, las nuevas y
diversas asociaciones, los organismos y las instituciones
están haciendo grandes esfuerzos para conseguir consolidar un
hueco para la industria de Manacor en los mercados local, nacional y
europeo.