El esfuerzo de unos cuantos ha hecho posible, para sorpresa de muchos, que la producción vinícola balear comience a tenerse en cuenta en términos de calidad. Nuestra cultura es inseparable del cultivo de la vid y de la elaboración y consumo del vino. Según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (M.A.P.A.), España posee una extensión de 1.140.000 hectáreas, la mayor del mundo, dedicando una tercera parte a la producción de vino de calidad. Se exportan al año diez millones de hectolitros.