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El marco institucional, la economía y las recientes elecciones autonómicas
José Antonio Roselló Rausell
Los resultados de las elecciones de Baleares, celebradas el pasado 27 de mayo de 2007, registran inequÍvocamente la obligaciÓn y necesidad de pactar entre los partidos poLÍticos, apuntÁndose para ello varias fÓrmulas. Dado este nuevo escenario polÍtico, es preciso tener claro los requerimientos de la vertiente econÓmica de la sociedad balear, objetivamente considerada, y concretamente las cuestiones que se relacionan con el marco institucional, como elemento clave para el progreso econÓmico.
LA ECONOMÍA BALEAR
En efecto, desde la óptica de la economía, un elemento esencial para su buena marcha es el constituido por el marco institucional. Ante todo, ¿qué es lo que debe entenderse bajo este concepto?
Si nos referimos al ámbito autonómico, en primer lugar, bajo la expresión marco institucional se entiende el conjunto de las Instituciones existentes propiamente dichas, pero no consideradas en sí mismas, sino en cuanto a sus modos de buena o deficiente organización e incidencia en el mundo económico. Se refiere, por tanto, con especial énfasis, al Govern de la Comunidad Autónoma (su organización y sus competencias), pero también a los Consells e incluso a los municipios. Como es sabido, los Consells poco a poco van asumiendo materias económicas, más bien de índole sectorial, directa o indirecta. Los municipios, dependiendo de una serie de factores (demografía, localización) también tienen determinada incidencia directa en la economía. Con carácter singular, hay que citar el Ayuntamiento de Palma, que en virtud de la Ley de Capitalidad ha empezado a entrar en esta dinámica aún con más fuerza.
Igualmente, dentro del marco institucional hay que referirse a las entidades públicas o cuasi-públicas que tienen incidencia o vertebran de algún modo el mundo económico (caso de las Cámaras de Comercio,), o también a la estructuración del poder judicial.
Sin embargo, dentro de la concepción del marco institucional, siempre desde la óptica de la economía, hay un algo más, que es lo que da relevancia al papel de las Instituciones antes citadas. Este algo más está constituido por el marco regulador (disponer de una legislación y normativa general que facilite, en vez de entorpecer, la actividad económica; también legislaciones con incidencia en la economía, como el sistema educativo; etc.); asimismo, son un elemento determinante los enfoques básicos de la dirección de la economía desde estas Instituciones públicas, en nuestro caso, con especial incidencia hay que destacar el papel del Gobierno de la Comunidad Autónoma1. Por último, pero no menos relevante, la capacidad de organización y disciplina interna del Gobierno de la Comunidad Autónoma; en este sentido, adquiere sustantividad propia el papel y la capacidad de liderazgo del Jefe de Gobierno, tanto si se considera de puertas adentro, como de puertas afuera.
Este último es un aspecto crucial de la cuestión y en Baleares tuvimos ocasión de verlo durante el periodo 1999-2003, bajo el Gobierno del Pacto de Progreso, que reunió una coalición en minoría de cuatro partidos de izquierda (PSOE, PSM, EU, Verds), en realidad muy diferentes cuando no enfrentados entre sí, con apoyo externo en el Parlamento del partido nacionalista Unión Mallorquina. Si se sintetizan los recuerdos básicos de aquel periodo, tres son los elementos a señalar: a) el Jefe de Gobierno no quiso, no pudo o no supo ejercer de verdadero Jefe de Gobierno; bastante trabajo tuvo con intervenir en el apaciguamiento interno;  b) en consecuencia, el Gobierno estuvo constituido por compartimentos estancos; c) se produjo un increíble e insólito enfrentamiento con sectores económicos, que el Jefe de Gobierno tampoco pudo o quiso detener. A partir de ahí, la economía se resintió y, en un contexto de perturbaciones externas, se atizó más el fuego de la tendencia al estancamiento y la recesión a través de las perturbaciones internas. Obsérvese que con estas apreciaciones no se está haciendo un juicio histórico del ex Presidente Antich, pero sí que se pone de relieve que la labor de un Jefe de Gobierno necesita asentarse en un contexto de cierta homogeneidad gubernamental, incluso si se trata de gobiernos de coalición.
En un sentido contrario, a tenor de los hechos hay que referirse a la capacidad de liderazgo interno y externo que durante esta legislatura 2003-2007 se ha mantenido por parte del Jefe de Gobierno del Partido Popular. Sin este liderazgo, no se habría podido culminar la eficiente acción de gobierno desarrollada (aspecto interno), ni se habrían podido consensuar determinadas políticas, tanto para la acción de Govern propiamente dicha, como para la del ámbito municipal, por ejemplo, con el Consell Insular de Mallorca (aspecto externo). En este sentido, el Presidente Matas, al margen de otras consideraciones y análisis que no son del caso aquí, puede considerarse satisfecho de haber contribuido con su impronta personal a la solvencia del marco institucional, al menos mientras ha gobernado2. De ahí ha surgido el tema de la “confianza” de los agentes económicos, que aunque denostado por no pocos observadores, ha sido una realidad3.
Es obvio que a tenor de la aritmética parlamentaria resultante del 27 de mayo, una hipótesis factible de pacto es la que vendría de la mano de un acuerdo de Unión Mallorquina (UM) con el bloque formado por el el PSIB-PSOE y el llamado, valga la redundancia Bloc, agrupación formada por los partidos Esquerra Unida, Verds, Partit Socialista de Mallorca (PSM), en su versión radical después de su escisión, y Esquerra Republicana de Catalunya4. Por tanto, este bloque está formado por 5 partidos de izquierda, nuevamente de por sí dispares, como en 1999, y con UM, que por cierto se define a sí misma como de centro liberal, ya hablaríamos de 6 partidos. Por tanto, una “sopa de letras” en el sentido periodístico, más bien crítico, que se da siempre a esta expresión.
En este contexto, siempre desde la óptica del marco institucional, en el sentido expuesto más arriba, surgen algunas preguntas clave: ¿Qué programa se aplicaría? ¿Un refrito de todos ellos? ¿Es factible realmente tal refrito? ¿Está en condiciones el PSIB-PSOE de imponer disciplina durante cuatro años a los suyos propios y, sobre todo, a los demás partidos de izquierda? Los resultados de la agrupación de estos, muy por debajo de sus expectativas, ¿no es por el contrario la simiente de futuros desmarques y conflictos?5
En este sentido, sin menoscabo de la natural prudencia, hay que ser realistas: en un gobierno de estas características es alta la probabilidad de disensos internos, compartimentos estancos y desencuentros con los sectores económicos y empresariales. Mirado desde este ángulo, no es ninguna osadía pensar que el marco institucional se va a empezar a descomponer y el impacto sobre la economía puede ser acusado.
Precisamente, hay dos datos que como mínimo resultan curiosos desde la perspectiva que aquí tratamos: El propio jefe de filas del PSIB-PSOE se ha apresurado a ¡tranquilizar al mundo económico! (lo cual resulta insólito en una democracia moderna) y a prometer que no habrá ¡reinos de taifas! en el hipotético gobierno de coalición. No es mal comienzo, pero no se puede negar que es una presentación a la defensiva y sintomática de los profundos recelos, que avalados por la experiencia, están presentes.
Ante los desafíos económicos que tiene Baleares, es de desear que quienes tienen las claves de la estabilidad acierten en sus decisiones y con ello coadyuven a la mejor solvencia del marco institucional. En otro caso, la economía, de un modo u otro, se resentirá6.


1 La cuestión de los enfoques de la política económica tiene capital importancia. Conviene advertir que nos referimos a enfoques básicos y por tanto no se trata de preferencias por una u otra línea concreta de política económica, sino de la existencia de un marco común de general aceptación. Por ejemplo, aunque no es el tema de este artículo, para el caso español está aceptada la importancia de la estabilidad presupuestaria, que a su vez se encuadra en el Pacto de Estabilidad de la Unión Europea. Hoy por hoy, la estabilidad presupuestaria es un elemento central del marco institucional. Dentro de esta concepción básica, puede darse, bien la estabilidad “versión Aznar”, bien la estabilidad “versión Solbes”. Otro elemento del marco institucional, en este caso sin consenso en fundamento alguno, es la tendencia a la intervención del Gobierno de la Nación sobre los órganos reguladores y su incidencia en las estructuras de las grandes empresas de los sectores básicos españoles. Estos ejemplos (la estabilidad presupuestaria y la intervención) ilustran adecuadamente el armazón conceptual que se quiere trasladar en este artículo.
2 Cuestión diferente es que en política, considerada desde la perspectiva del gran público, la gestión lo sea todo. A tenor del resultado electoral, muy bueno para el PP, pero insuficiente para permitir formar mayoría parlamentaria por sí mismo, está claro que la política requiere algo más.
3 Que la confianza de los agentes económicos es un factor a tener en cuenta es un hecho cierto. Ya Keynes se refirió a los animal spirits de los empresarios. Tal vez ha sucedido que algunas manifestaciones han empleado este asunto de manera unívoca y sin tener en cuenta la complejidad de los condicionantes que inciden en la economía, -entre ellos, naturalmente y en un lugar preponderante, el marco institucional, pero no el único-, que hacen a esta (la economía) una realidad que nunca es correcto simplificar. En suma, ni el empleo de una visión de la economía balear, basada en la confianza, ni la descalificación de esta realidad, son caminos acertados.  
4 El autor de este artículo es un tanto escéptico (objetivamente) en cuanto a la tesis de un gobierno de coalición “a la alemana” (PP-PSOE), aunque en política nunca nada debe ser descartado.
5 Un ejemplo, a modo de aviso, sobre lo que se quiere decir es el anuncio realizado por Esquerra Republicana de Catalunya de que se incorpòrará al Grupo Mixto del Parlament Balear, en contraposición a lo que había sido anunciado por el Bloc de que se crearía un grupo homogéneo. Ya tenemos el primer desmarque. Ver la noticia en Diari de Balears, de 1-6-2007.
6 Como habrá podido advertirse, en este artículo no se mencionan otras alternativas de gobierno (al margen del pacto a la alemana, citado en una nota marginal anterior), por considerar que a priori que estas  otras alternativas no mencionadas ni analizadas, pueden garantizar mejor la estabilidad y solvencia del marco institucional. En este sentido, este no es tanto un artículo “político” sino un artículo que recuerda alguno de los requerimientos básicos para el buen desarrollo de la actividad económica en las islas.