Lorenzo Bravo y JosÉ de Benedicto
Líderes de UGT y CCOO por ser incapaces de
ponerse de acuerdo, teniendo en cuanta que sus intereses son comunes
teóricamente.
El sindato mayoritario de Baleares, UGT, critica la
actitud de CCOO por negarse a acudir por segundo año consecutivo
a la manifestación conjunta que organizan ambos sindicatos para
festejar el 1º de mayo como el ‘Día del
Trabajador’ en España, porque considera que con tales
desaveniencias sólo se perjudica a los trabajadores de Baleares.
Tanto el secretario general de UGT en Baleares, Lorenzo Bravo, como el
secretario de Organización del sindicato, Miguel Ángel Carlos, han
explicado tras la presentación de los actos que llevarán
a cabo para celebrar la festividad del trabajador, que las
discrepancias sólo se han producido a nivel de Baleares, y ha
confirmado que UGT mantendrá el lema que ámbos sindicatos
conjuntamente portarán en la manifestación nacional.
Por su parte, el secretario general de CCOO en
Baleares, José Benedicto, culpó esta misma semana por las desaveniencias
surgidas a la actitud favorable mantenida por UGT hacia el actual
Gobierno balear, dándole su apoyo y firmando acuerdos con los
que el sindicato liderado por Benedicto no estaba de acuerdo.
MatÍas MontaÑÉs
El presidente del Consejo Regulador de la
Denominación de Origen (CRDO) del Queso Mahón-Menorca, Matías Montañés, se reunirá la próxima semana con los
responsables de la asociación de productores de queso de
Mallorca para proponer a sus vecinos la creación de una
denominación de origen conjunta de los quesos menorquin y
mallorquín.
El CRDO ha pedido que se amplíe el plazo de
tramitación del distintivo de Indicación
Geográfica Protegida (IPG) del queso mallorquín, con el
fin de tratar de propiciar el acuerdo con los productores mallorquines.
La Consejería de Agricultura se ha comprometido a trasladar,
cuanto menos, la petición del sector al Ministerio.
La intención, según Matías Montañés, es aprovechar al máximo las ayudas que unos y otros
productores de cada isla reciben de las administraciones para lograr
una mayor rentabilidad económica en el sector primario.
Pere Palau Y
Luis Ramis De Ayreflor
El consejero de Economía, Hacienda e
Innovación, Luis Ramis De Ayreflor y el presidente del Consell, Pere
Palau, han presentado la incubadora de
empresas de base tecnológica que a partir de hoy se pone en
funcionamiento.
Es una iniciativa impulsada por el Govern, a
petición de la Caeb, en la que ha colaborado la
institución insular. Esta incubadora de empresas ofrecera un
espacio, servicios y asesoramiento para personal técnico, de
manera que las empresas más innovadoras de base tecnologia
tengan todas las facilidades posibles, hasta un maximo de 3 años
y así poder consolidarse.
Hace exactamente veinte años salió a
la luz una novela que pronto se hizo famosa. Tras numerosas
ediciones fue llevada al cine. Me refiero a “La hoguera de
las vanidades” de Tom Wolfe. El argumento es bien sencillo. Un
joven ejecutivo, que vive espléndidamente, casado con una
mujer bella cuya única función es ejercer de bella,
atropella con su coche caro a un muchacho negro. A pesar de intentar
esconder el hecho, es cazado. A partir de este momento le suceden
innumerables desgracias, las más importantes, la pérdida
del trabajo y de la bella.
Con este argumento, Wolfe nos muestra
una sociedad light, cómoda, fácil y despreocupada,
gente white, totalmente al margen de la sociedad
negra e inculta. Sociedad, esta última, que es fácil
caldo de cultivo de agitadores sociales, predicadores
incrédulos, manipuladores. Se dice en la novela que muchos de
los chicos de color no saben leer ni escribir y, sin embargo, reciben
un título de suficiencia que, lógicamente, no pueden ni
leer.
Por aquellos años en que transcurre la
novela, España vivía un boom de especulación
bursátil. Parecido al de ahora. Un boom que se acaba de
desplomar y continúa su caída. En enero de 1989
escribí el que, seguramente, ha sido mi mejor artículo, o
al menos el más interesante. Se trata de “El filo de una
navaja”, en el que describía el verano
calenturiento, las fiestas alegres y despreocupadas, las mujeres
bellas, las cuentas a base de millones de pesetas, las grandes
ganancias. Un periodista de primera, mi buen amigo Andrés
Ferret, una de las más finas inteligencias que he
conocido, describía en sus crónicas veraniegas 1988,
elegantes fiestas y saraos que se alargaban hasta la madrugada.
Notarió con su pluma lo que le sucedía a la Mallorca
despreocupada. El puerto Punta Portals era el lugar de referencia
para ver y ser visto. Pululaban por allí personajillos de
moda y que han acabado algunos en la cárcel. Mi
olfato de economista me obligaba a pensar. ¡Dios
mío!, con esta calentura, con estos encumbrados personajes
especuladores sin peso, el final no puede ser nada feliz. Y no lo fue.
Volviendo a “La hoguera de las
vanidades” del novelista americano y a lo que él
cuenta de que jóvenes de color recibían un
título escolar que eran incapaces de leer. Tom Wolfe
no los describe marginalmente, aunque son el núcleo central de
cuanto se desarrolla tras el atropello.
Como si “La hoguera de las
vanidades” fuera un presagio, esa sociedad marginada la
tenemos, en parte, ya aquí.
El Gobierno español ha dado otro giro
de tuerca para conseguir unos ciudadanos cada vez más iletrados.
Se podrá pasar curso en el bachillerato con la mitad de las
asignaturas suspendidas. Son muchas las razones que nos indican
que esta decisión es un solemne disparate. De esas razones, dos
son más que suficientes para condenar la medida. En primer
lugar, porque el saber es acumulativo. En matemáticas es donde
se ve más claro; si no se dominan las de primer curso no
podrán entenderse las de segundo. En segundo lugar porque de
esta manera el estudiante perezoso, el que es un irresponsable,
agrandará su irresponsabilidad. No se esforzará, total
para qué si puede pasar curso. Esta irresponsabilidad
puede marcarle a lo largo de su vida y trasladarla al trabajo.
Con toda seguridad este tipo de medidas le condenan de por vida a
trabajos precarios y mal remunerados, al despido, a conformarse
con un pequeño salario o a querer vivir de la sopa boba.
En una palabra, a una posible marginación.
Mi padre, que fue un ejemplo de esfuerzo y trabajo,
repetía constantemente y en castellano: “¿No te
quieres enterar?, ya te enterarás ya”. Se refería,
está claro, a que si haces el vago, el paso del tiempo, la
vida misma, se cuidará de recordártelo y de
pasarte factura. Y bien puede suceder que ya no se esté a tiempo
de rectificar. “La vida se prepara entre los veinte y
los treinta años y se explota entre los treinta y los
cuarenta” nos predicaba el profesor Fuentes Quintana.
Hace poco se acaba de eliminar el cero como
calificación de ignorancia, que se reemplaza por el uno. Ahora,
con el poder pasar casi desnudo de saber de un curso a otro, se
redondea la situación.
“Un país es pobre porque es
pobre”. Ésta parece una sentencia trivial pero expresa las
relaciones circulares que afectan tanto al lado de la demanda como al
lado de la oferta del problema de formación de capital en las
áreas económicamente atrasadas. Así lo
explicaba Ragnar Nurkse en 1952. Si entendemos que el capital
humano está incluido en el seno del capital, con estas
facilonas medidas escolares del Gobierno caemos en el precipicio
del círculo de la pobreza. Y justo en el momento en que, cada
vez más, la competitividad, junto con la globalización,
exigen un redoblado esfuerzo en la formación de capital humano.