Está claro lo que piensa la ciudadanía del botellón
Que el 82 por ciento de los ciudadanos estén en contra del botellón revela hasta que punto esa costumbre juvenil enquistada en los usos sociales resulta repulsiva para la ciudadanía. Y no se trata, como se ha reiterado, de respetar la libertad de reunión sino de comprender que no existen derechos absolutos en un estado de derecho y que un derecho limita exactamente con el derecho de signo contrario, tan o más- en este caso, más- respetable y digno de protección. El botellón ha sido resuelto sin mayores problemas en otras ciudades españolas sin inventar nada excepcional: haciendo, simplemente, cumplir la ley. No hace falta más.



