Editorial
Las mezquitas y el principio de reciprocidad
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·       La caÃda del Imperio Romano fue un proceso secuencial que tiene bastantes paralelismos con lo que, ahora mismo, está ocurriendo en Europa y, con especial intensidad, en España y, con mayor intensidad aún, en Baleares. Bajas tasas de natalidad en el Imperio Romano, sociedad decadente que no creÃa en los principios y valores que la hicieron grande, apelación y llamada a los bárbaros vecinos como proveedores de mano de obra para los trabajos que ya no querÃan hacer los ciudadanos romanos, flujos migratorios de poblaciones con al altas tasas de natalidad y debilidad de Roma a la hora de asumir la defensa de sus territorios y de lo que ahora llamarÃamos “roman way of lifeâ€. En un momento dado, habÃa tantos bárbaros en el territorio latino como romanos: se acabó el más poderoso imperio de la antigüedad.  ·       DeberÃa inquietarnos que, en nuestras islas, hayamos pasado, en poco tiempo, de tener cinco mezquitas a tener treinta, con el anuncio musulmán de que resultan insuficientes para atender las necesidades religiosas y espirituales de los ciudadanos de religión islámica. Y deberÃamos inquietarnos porque no se trata, sólo ni principalmente, de “libertad religiosa y de culto†sino que hay algo más habida cuenta el carácter totalitario, agresivo y violentador de derechos humanos que encarna- y ha encarnado siempre- el islam. En el fondo es la eterna cuestión de si hay que ser tolerantes con los intolerantes, con lo que pretenden los intolerantes y con lo que sabemos que piensan y practican estos intolerantes, utilizando los altos principios morales que informan, con todas las deficiencias que se quieran, nuestras democracias.  ·       Hay una pruba del nueve para admitir las expresiones de esta religión que piensa que todos los que no somos musulmanes somos “infieles†y que la guerra- y, muy especialmente la guerra perseguidora de los ·infielesâ€, es decir, nosotros- es una “guerra santaâ€. Esta prueba se llama principio de reciprocidad. El dÃa que, en los estados musulmanes, se practique el principio de reciprocidad y permitan en su seno la libertad de cultos que les permiten a ellos erigir mezquitas en nuestros paÃses, entonces podremos hablar. Mientras, no sólo no deberÃan autorizarse más mezquitas, sino cerrarse las existentes. |





Junio 11th, 2010 at 17:06
esto es una invasion camuflada,ya lo dijo el anterior dictador de marruecos el año 1975, que marruecos llegaba asta los pirineos
Junio 11th, 2010 at 18:13
Una vez más el “café para todos” es un desastre, aplÃquese donde se aplique (Incluida polÃtica autonómica). La demagogia utópica del socialismo con los emigrantes nos está llevando a una lenta pero progresiva invasÃón. De acuerdo en todo con Ud. Sr Alemany. Un apunte: A mi hija, cooperante ocasional en Ãfrica musulmán, sólo por enseñar el ombligo puntualmente y no adrede, le hacian el signo de rebanarle el cuello con una daga … Sin comentarios. Exijo reciprocidad !
Junio 11th, 2010 at 18:50
Totalmente de acuerdo. Palabras muy sensatas.
Junio 11th, 2010 at 19:35
me conformarÃa con que los gobiernos no gastasen ni un euro de mis impuestos para supuestas integraciones de musulmanes. Ejemplo: Andalucia, 2.500 millones de euros, en cuatro años. PIPIA, o sea, Plan Integral para la integracion en Andalucia. Maravilloso.
Junio 11th, 2010 at 21:01
A ver si nos aclaramos. El jamón es mi Dios y Alá no se come … a no … perdón … era: Dios se come y Alá es un jamón … ehh, no, bueno, eso, ¿pedimos reciprocidad para el jamón … o para el profeta?. No digan tonterÃas coño, que para eso ya estoy yo. Los derechos fundamentales no se aplican en reciprocidad. Porque cuatro cafres por Alá o por Allá, que tanto me da, no respeten los derechos de los demás no vamos a hacer nosotros lo mismo. O sÃ. Esto de la reciprocidad con las religiones como la alianza de civilizaciones pero al revés. Claro que si proponen reciprocidad para la flagelación, la lapidación y demás … voy estar más de acuerdo. Ah ah! … haberse callad: ¿reciprocidad?. La cuestión es que la polÃtica demográfica. Considerar que necesitamos una polÃtica demográfica y no tanto inmigratoria que hacen de España una especie de Progrelandia pero en vez de colas para entrar, los moros hacen cola para cobrar. Luego Rualqaeda da golpes de Estado con los calzoncillos metafÃsicos de moros suicidas que sólo existÃan en las ondas herzianas para acabar materializándose en traficantes suicidas inmolándose con los pantalones puestos del revés después de tratar del volar el AVE con bombas que ya no salen ni en Rasca y Pica. Jauja. Esto es Jauja. El hombre que veÃa amanecer. En fin … que no me callo, pero al grano: España para compensar el baby boom (50´s, 60´s y 70´s) y no llegar al 2035 con 20 millones de pensionistas y menos cotizantes al sistema, tiene que traer al mundo unos 700.000 españolitos al año. Si no hay españolitos, que no los habrá, tendremos que hacer encaje de morillos, … digo de bolillos. ¿qué clase de medicina tendremos en 2035?, ¿terapias genéticas?, ¿alteración del adn?, ¿cultivo de órganos?, ¿el cáncer reducido a los libros de historia?, … ¿cómo funcionarán las carreteras en 2035?, ¿circulación por satélite?, ¿coches inteligentes?, ¿conducirá por nosotros la BMW, o lo hará la DGT?, ¿yo qué sé?, … ¿cuál será la edad de jubilación en 2035?, ¿100 años?, ¿cómo nos reproduciremos en el 2035?, ¿pagará la selección genética la seguridad social?, ¿se cultivarán niños al más puro estilo Matrix?: En fin hay muchas incógnitas, pero está claro que hoy por hoy todos estos avances milagrosos son ciencia ficción, futurismo. La realidad es que la cohorte demográfica entre 2010 y 2015 tendrá menor tamaño que la de 2000-05, o 05-10 por efecto de la crisis brutal, habrá más representación de hijos de inmigrantes con mucho menos capital, conocimiento y tradición – sea lo que sea eso – y obviamente llegado el 2030 y tengan que incorporarse al mercado laboral no serán siquiera suficientes para suplir el número de jubilaciones anuales.
Mi opinión. Si hay que traer alguien traigan europeos y sudamericanos, traigan Chinos o traigan lo que les dé la gana … pero debe ser obligado que estos tipos beban, que se alcoholicen. Pueden traer inmigrantes de cualquier cultura hedonista, de cualquier raza, color o religión. Pero no traigan moros coño, que no le dan al alpiste y eso es sagrado. Yo no me fió de una cultura que no beba.
Junio 13th, 2010 at 10:44
Las garantÃas constitucionales no son divisibles. Cada uno que vive en España tiene los mismos derechos básicos, incluyendo la libertad religiosa. Proclamar el principio de reciprocidad es profundamente antidemocrático. Lo absurdo que es, se demuestra en el derecho de asilo: Los perseguidos de otros paÃses vienen a los paÃses de la UE precisamente porque aquà les otorgamos derechos, que se les niegan en sus patrias. Si yo me voy a Venezuela no espero poder ejercer el derecho de libre expresión de lo que pienso, y a nadie le ocurrirÃa dejar entrar a los Venezolanos a cambio de semejante reciprocidad. Seamos sinceros: Tal como a los Suizos, que prohibieron la construción de minaretes, estamos pavorosos delante una avalancha humana que proviene de ambitos culturales diferentes. En esto no hemos cambiado en siglos. ¿O alguien piensa que a los godos se recibieron con alegrÃa en su tiempo? ¿Por ello echar los logros democráticos para los que nuestros antepasados lucharon desde el alumbramiento? ¡Nunca!
Estoy muy sorprendido del “si” unánime en este foro liberal. Antonio Alemany tiene todo el derecho del mundo de equivocarse. Para corregirle, para ello estamos nosotros. Lo digo con cierta humildad y asombro, porque, de verdad, no he pensado posible, publicar y aplaudir tal desporoposito en esta tertulia.
Junio 13th, 2010 at 16:42
Querido Hans:
Sinceramente, no creo que el “principio de reciprocidad†sea un principio antidemocrático: nuestra Constiitución alude a la reciprocidad en su artÃculo 13.2 en materia del derecho de sufragio activo de los extranjeros en elecciones municipales: pueden votar los extranjeros en España si los españoles gozan de idéntico derecho en los paÃses de estos extranjeros residentes, La Audiencia Nacional, en Auto de 2006 niega la extradición a Alemania de un presunto reo invocando textualmente el principio de reciprocidad en el sentido de que la Ley Fundamental de Bonn no autoriza la extradición de los súbditos alemanes. (hablo de memoria) Y es que, en el fondo, el principio de reciprocidad es un trasunto de la vieja máxima jurÃdica “do ut desâ€, algo asà “te doy para que me des†o “te doy si tu me dasâ€. El principio de reciprocidad ha regido, y sigue rigiendo, las relaciones internacionales y es, además, principio muy estudiado por el derecho Internacional y la doctrina. Es casi una piedra angular de estas relaciones internacionales.
Me temo, Hans, que hay ahà una confusión, no se si imputable a mi escrito o al tuyo. Lo que serÃa antidemocrático serÃa que España negara o prohibiera a los musulmanes su religión: además de antidemocrático serÃa anticonstitucional. No es el caso, obviamente. Pero lo de las mezquitas, como lo del burka o el trato degradante que el islamismo practica con las mujeres, son otra cosa. El problema, estimado Hans, no es la utilización de las mezquitas o del hecho religioso islámico como excusa para defenderse de una ·â€invasión†migratoria. Ni aquÃ, ni en el resto de Europa, nadie dice nada de los inmigrantes, excepto de los inmigrantes islámicos. Los godos estaban instalados en el Imperio Romano porque estaban altamente romanizados, es decir, habÃan asumido buena parte de los principios y valores romanos. El problema es que “lo islámico†choca frontalmente con los principios y valores occidentales a los que, encima, aspira a destruir.
La reciprocidad que reclamo al hablar de las mezquitas es porque serÃa una prueba de que la convivencia entre culturas y religiones es posible. Lo que no puede ser es que los musulmanes puedan erigir mezquitas aquà y los residentes españoles- o alemanes, o franceses, o suizos, o polacos- no puedan erigir allà catedrales o templos católicos, evangelistas o babtistas.
Junio 13th, 2010 at 19:34
Querido Antonio.
El “do ut des” si vale para las relaciones internacionales. Pero el “droit naturel”, los derechos inabnegables de los hombres, como el derechoi por la vida, el derecho por la libertrad y el derecho para elegir su religión, no están sometidos a “do ut deses” de ninguna manera. ¿Tener un lugar por donde ejercer mi religión es un derecho natural? Supongo que no, pero tan ligado a ello, que no puede ser materia de “do ut des” Si no tendrÃan mesquitas, ¿donde celebrarÃan sus ritos nuestros vecinos musulmanes? ¿En el paseo des Born?, ¿En la estación de Francia o la estación de Atocha? Las extradiciones siempre han sido moneda de cambio entre estados. No tiene nada que ver con la cuestión de las libertades.
Sé, lo que quieres decir, y lo encuentro escandaloso como tu, me duele la represión de la iglesia griega en TurquÃa, pero mira por donde, en Siria viven miles de cristianos armenios con todos los derechos para su comunidad. Por ser antidemocráticos y pre-alumbraménticos unos, nosotros no debemos empobrecer nuestro sistema democrático. “Principiis obsta, Antonie!”
Junio 14th, 2010 at 18:40
Vaya, vaya, Sr. Alemany. Por primera vez en su vida ha dedicado un artÃculo a las nefastas consecuencias de la inmigración, en este caso la musulmana. Hasta ayer, usted habÃa callado como un muerto ante este problema. Ahora se queja de las consecuencias, pero calla respecto de las causas y, sobre todo, se guarda bien de identificar a los causantes del problema.
La llegada masiva e incontrolada de inmigrantes a España en los últimos años no obedece a su situación de pobreza. Antes también eran pobres y no venÃan. Han venido cuando los empresarios “liberales†de aquà han reclamado mano de obra barata para sus rápidos y jugosos negocios, especialmente de la construcción. Mientras esos empresarios ganaban dinero a espuertas, los inmigrantes no causaban problemas aunque desbordaran los servicios sociales, se hacinaran en “pisos pateraâ€, generaran ruidos y suciedad en las fincas, montaran algaradas en las calles o crearan inseguridad entre el vecindario. Al fin y al cabo eso ocurrÃa en barriadas populares como Son Gotleu o Pedro Garau, y los empresarios “liberales†que los contrataban no viven allÃ.
Tampoco les preocupaba el choque de culturas que genera la inmigración musulmana. Ni las mezquitas, ni los pañuelos de las niñas musulmanas en las escuelas, ni el burka, eran temas tratados por los ideólogos de la derecha “liberalâ€. Al contrario, callaban como muertos.
Al parecer, a la derecha “liberal†ahora se le ha despertado el patriotismo y sus ideólogos se lamentan por unos problemas que esa misma derecha “liberal†ha generado con su codicia, pero que hasta ayer le importaban un pito. Sin embargo, me temo ese patriotismo tendrá fecha de caducidad. Mientras dure la crisis económica y no puedan llenarse los bolsillos, los “liberales†y sus ideólogos seguirán clamando contra los “bárbaros†que ellos mismos importaron en época de bonanza. Pero en cuanto se supere la crisis y las expectativas de negocio se recuperen, volverán a exigir a los polÃticos que abran las puertas a la inmigración, venga de donde venga, con papeles o sin ellos, para explotarla como mano de obra barata.
El patriotismo de los “liberales†es de conveniencia: se abraza o se tira a la basura en función de sus intereses económicos de corto plazo. El dinero no conoce patria ni bandera. Eso explica la aparición reciente, en Cataluña, de sectores “liberales†que se han apuntado al separatismo antiespañol por razones exclusivamente económicas: hacen cuentas y piensan que en un “Estado catalán†pagarÃan menos impuestos y tendrÃan más oportunidades de hacerse ricos, y por eso se apuntan a la causa. Esta nueva corriente “liberal†que abraza el separatismo no por ideologÃa sino por conveniencia no ha llegado aún a Mallorca, pero todo se andará. El dÃa que los empresarios “liberales†mallorquines y sus ideólogos estén plenamente seguros de que separándose de España podrán llenarse los bolsillos más y mejor, propugnarán el separatismo antiespañol del mismo modo que han fomentado una inmigración musulmana que pone en peligro los principios y valores sobre los que se asienta la Nación Española. En el fondo, a los “liberales†España les importa un pito. Sólo quieren forrarse.
Junio 14th, 2010 at 21:52
Yo soy de la opinión de Hans. Los derechos fundamentales no son los derechos circunscritos a la nacionalidad, ni supone un pacto o acuerdo entre Estados. No nacen de la voluntad polÃtica, sino que la volutand polÃtica nace de ellos. No son concesiones discrecionales del poder o del legislador, sino que legitiman la existencia del poder y de la legislación, de la democracia.
También soy de la opinión de que la gestión de intereses colectivos, como es el caso de la polÃtica demográfica - inmigratoria o de extranjerÃa, debe atender a los criterios lógicos más compartidos por los ciudadanos. Mi cinimo de fin de semana lo dice con entre telas. Lo más adecuado y lo que de una forma u otra defienden todos los ciudadanos razonables, es priorizar a los inmigrantes de cultura y nacionalidad, de profesión, capital y edad, de salud y antecedentes, de conducta ciudadana … más cercanos y aprovechables por la sociedad de acogida, más civilizados conforme a nuestra civilización. A nadie se le escapa la conflictividad que el Islam provoca en sociedades no islamizadas, y no habrÃa un rechazo social a la severa restricción de los flujos migratorios procedentes de paÃses islámicos. Pero obviamente sin considerar que deba restringirse el contenido jurÃdico de la libertad religiosa, y es que primero se prohibirán las mezquitas, luego las sinagogas, luego las iglesias … y asà hasta culminar otra especie de totalitarismo laico o provocación - doctrina infausta que ya se practica veladamente ya en España.
Junio 14th, 2010 at 22:10
Si la “S†del PSM, no fuera socialista le irÃa mejor. Mejor para su hipocresÃa pactista con las fuerzas polÃticas “españolistasâ€, mejor para el patrimonio de sus gerifaltes que podrÃan prosperar aún a riesgo de caer en las fauces de los fiscales y demás fauna. Mejor electoralmente. El nacionalismo saldrá tarde o temprano en los manuales de psiquiatrÃa el dÃa que se desarrolle más la neurologÃa, y el socialismo no socializa más que la miseria. Tal vez si en el PSM se hicieran ultraliberales radicales reformistas a la holandesa o a la austriaca podrÃan seguir siendo racistas y aprovechados, podrÃan seguir siendo polÃticos – agggg – y no obstante ser votados por gente más o menos codiciosa; pero ni tan siquiera apelan a los vicios y desviaciones más compartidas por los mallorquines. El PSM es por tanto un fracaso. Un fracaso catalanista, socialista, paleto y polÃtico. Justo lo que la gente desprecia.
Imaginemos que desde el PSM prometen el secreto bancario y hacer de Baleares un paraÃso fiscal, no sólo con bajos impuestos, si no con una lavadora por bandera financiera al estilo Malta o Luxemburgo. Si prometiera la independencia polÃtica y cultural de Cataluña con tanta intensidad como piden la de España. Si criticarán el Estado autonómico no para empeorarlo o para poner el cazo y pasar la gorra, sino para criticar precisamente lo opÃparo, caro, ineficiente y delirante del tÃtulo VIII de la Constitución … yo creo que les irÃa mejor. Tal vez lo suyo serÃa hacer de UM un partido independentista, y no meramente una tropa de arrebatacapas y robaperas.
En cuanto al famoso “Madrid me mataâ€, lo cual creo que lo dicen más por el Real Madrid que por la Villa y Corte, lo suyo serÃa llevar las instituciones a Parla, asà serÃa “Parla me mataâ€, o a Valderromera, o a Valdemingomez o algún villorio ibérico de nombre cachondo, lo cual evidenciarÃa que la estupidez comienza, y si no comienza se revela, en la prostitución de la lengua y del nombre de las cosas.
Junio 15th, 2010 at 9:44
Quizá no nos equivocarÃamos abordando la cuestión desde la crÃtica del colonialismo. El ser humano empieza a reaccionar cuando se siente invadido en lo que cree su propia casa (?), colonizado, por muy liberal que diga ser y aunque no pierda la ocasión de hacer alarde de liberalismo en casi todas sus intervenciones. Además, lo desconocido genera desconfianza, lo cual es lógico. El antiislamismo nace de ciertas prácticas de los musulmanes difÃcilmente compatibles con el sistema de creencias de lo que ingenuamente llamamos la tradición occidental; pero surge, sobre todo, del miedo ante lo desconocido. SerÃa interesante saber a cuántos musulmanes conocen personalmente sus más fervientes antagonistas, y con cuántos de ellos han mantenido alguna vez una conversación que merezca este nombre. No me quiero ni imaginar cómo reaccionarán algunos liberales si un dÃa en las calles de Palma los periódicos marroquÃes se venden al lado de “El Mundo” y “Última Hora, algo parecido a lo que pasa en Alemania con los turcos “Hürriyet” o “Milliyet”, que se encuentran casi en todas partes junto a la prensa rubia y de ojos claros. Es un sÃmbolo, una anécdota con trasfondo.
El principio de reciprocidad podrÃa tener aplicaciones verdaderamente divertidas y curiosas, que quizá podamos comentar otro dÃa. En esencia me parecerÃa justo, justÃsimo, aunque choca de lleno con la realidad: esta no tiene la sana costumbre de acomodarse a nuestros deseos, mecachis. Con esto quiero decir que no parece muy probable que las autoridades de la Muy Islámica República de Irán estén encantadas con la idea de que las avenidas de Teherán vayan a llenarse de templos cristianos y campanarios neogóticos, en una proporción de 1 a 1 que se corresponda con el número de mezquitas abiertas en BerlÃn, en ParÃs o en Londres. Asà que me temo que nos tocará apechugar con lo que tenemos, con el Islam en nuestras sociedades, en nuestras calles, en nuestras comunidades de vecinos, nos guste más o menos. ¿O no?
Lo más revelador del asunto es que se quiera aplicar el principio de reciprocidad sólo en algunos casos, o sólo para atenuar lo que se considera presión excesiva de una religión y un modo de vida, el Islam. Se me ocurren otros casos de colonización cultural, cubierta o prácticamente declarada, ante los cuales no parece que nuestros queridos liberales de toda la vida tengan ningún motivo de queja, al contrario. Cuestión de gustos e intereses, al fin y al cabo. No de principios. Y en esto, nuesto simpar Manolo quizá no vaya muy equivocado.
Y ya que estamos otra vez con los principios, les animo a todos ustedes a tener cuatro o cincos hijos por familia y a educarlos según lo que consideren los valores de nuestra muy democrática sociedad occidental. Todo ello con unos ingresos de apenas mil euros al mes, algo por lo visto bastante corriente en estos tiempos de zozobra económica global. A ver cómo les va, y en qué se quedan los principios ante lo esmirriado de la pitanza.